La hazaña rutinaria de Pogacar

 

Desde sus orígenes, las crónicas de las carreras ciclistas han recurrido siempre a un tono de exaltación de las hazañas de los corredores. Para empezar, porque, en su comienzo, muchas de las grandes pruebas fueron creadas por periódicos que querían vender más ejemplares contando las heroicidades de los esforzados de la ruta. Y también porque siempre ha despertado una gran admiración su esfuerzo sobrehumano, su capacidad de superar encima de una bicicleta toda clase de recorridos. La historia del ciclismo ha conocido a distintos corredores legendarios que han puesto a prueba siempre a los cronistas de este deporte único, quizá ninguno tanto como Tadej Pogacar. Porque ya se agotan los calificativos y las palabras para describir los recitales del ciclista esloveno

Podríamos narrar su victoria hoy en el Tour de Flandes tirando de los adjetivos clásicos: monumental, legendario, histórico, portentoso. Podríamos afirmar que ya sabíamos que no tiene rival en las carreras por etapas, pero que empieza a no tener tampoco rival en las grandes clásicas. Podríamos decir que es el primer ciclista de la historia en encadenar cuatro victorias consecutivas en los monumentos. Podríamos, claro, contar que su victoria de es ya su tercer Tour de Flandes y su duodécimo monumento. Podríamos decir todo eso y más, pero nos quedaríamos cortos. 

Cómo narrar las hazañas de Pogacar si cada carrera se supera. Cómo hacer para valorar lo que consigue el soberbio ciclista del UAE sin que parezca que lo que consigue es fácil. Qué palabras emplear que no suenen ya a mil veces dichas asociadas a sus triunfos. De qué forma relatar cada una de sus victorias sin darlas por hechas, sin que parezca una mera rutina, algo esperado por todos, que a nadie sorprende y que todo el mundo ya esperaba y, por ello, sin querer, termina por valorar menos. 

Y no, no sería justo ver como una rutina aburrida lo que consigue Pogacar carrera a carrera, día a día, pedalada a pedalada. Como si a él no le dolieran las piernas, como si ganar fuera algo sencillo para él. Algún día, no sabemos cuándo ni cómo, Pogacar dejará de ganar con tanta facilidad, incluso se retirará algún día, y entonces todos miraremos atrás y valoraremos la inmensa fortuna de haber podido disfrutar de su genialidad. Podremos contar cuando seamos viejitos que vimos correr a Pogacar, como nos cuentan quienes tuvieron la suerte de ver correr a Eddy Merckx, el caníbal, el indiscutido ciclista de todos los tiempos, al menos, hasta la llegada de Pogacar, que corre ya más contra la historia y por la leyenda que contra sus rivales

Hoy el día, uno de los más bellos de cada año en el calendario ciclista, empezó con una fuga consentida numerosa formada por Jambaljamts Sainbayar (Burgos Burpellet BH), Eric Fagúndez (Burgos Burpellet BH), Silvan Dillier (Alpecin-Premier Tech), Kamil Gradek (Bahrein), Luke Lamperti (EF), Connor Swift (Ineos), Luca Van Boven (Lotto-Intermarché), Dries De Pooter (Jayco-AlUla), Frederik Frison (Pinarello- Q36.5), Victor Vercouillie (Flanders-Baloise), Hartthijs De Vries (Unibet Rose Rockets), Julius van den Berg (Picnic-PostNL) y Edoardo Zamperini (Cofidis). 

El UAE de Tadej Pogacar se puso a tirar a bloque del Molenberg. Se aceleró tanto el ritmo que se formó un corte con cerca de una veintena de ciclistas entre los que estaban todos los favoritos. A algo menos de 80 kilómetros de meta, el grupo de los hombres fuertes de la carrera dieron caza a los supervivientes de la escapada. A 66 kilómetros del final se fueron hacia adelante Florian Vermeersch (el último hombre de Pogacar en el UAE), Connor Swift (Ineos) y Rick Pluimers (Tudor), pero Christophe Laporte (Visma-Lease a Bike) cerró el hueco. 

En el comienzo del Viejo Kwaremont, el tramo adoquinado más mítico de la clásica, lanzó un ataque demoledor Tadej Pogacar. Restaban 57 kilómetros para el final. A su rueda se soldó Wout Van Aert (Visma-Lease a Bike). Fue de menos a más Mathieu Van der Poel (Alpecin-Premier Tech), quien llegó a su altura algo antes de que lo lograra con mucho esfuerzo Remco Evenepoel (Red Bull-Bora) y se quedará descolgado Mads Pedersen (Lidl-Trek). Al final del Kwaremont, Pogacar puso una marcha más que hizo sufrir a Van Aert, quien se dejó cuatro definidos en la cima de la legendaria colina. 

En el Paterberg aceleró de nuevo Pogacar y eliminó a Evenepoel. Ya sólo quedaba junto al mejor ciclista del mundo su gran rival en los monumentos, Van der Poel.  Tras esa cima llegó el Koppenberg, en el que Pogacar llevó al ciclista neerlandés al límite, pero no logró descolgarlo. Evenepoel lo dio todo para dar caza a la dupla delantera, pero no fue capaz, aunque llegó a estar a apenas cuatro segundos de diferencia. En el segundo paso por el Kwaremont Pogacar soltó con mucha suficiencia a Van der Poel. No tiene rival el esloveno, tampoco ya en los monumentos. 

La victoria de Pogacar no puede opacar que el de hoy es el séptimo podio consecutivo de Van der Poel en el Tour de Flandes ni que el tercer puesto de Evenepoel es también muy meritorio porque era su debut en este monumento. Correr De Ronde por primera vez y terminarla en el podio sólo está al alcance de grandes corredores, de los mejores, y sin duda entre ellos está por méritos propios Evenepoel, quien quizá a veces no pueda evitar preguntarse cuál sería su palmarés a estas alturas de su carrera si no hubiera coincidido con semejantes gigantes del ciclismo, en especial, con el mejor corredor del mundo, Tadej Pogacar, que convierte las hazañas en rutina. 

La semana que comienza mañana nos traerá varias carreras, dos especialmente relevantes: la París-Roubaix masculina y femenina que se disputarán el próximo domingo y la Itzulia, que permitirá vibrar con la mejor afición al ciclismo, la vasca, después de que calentaran ayer motores con el triunfo de Ion Izagirre (Cofidis), en el GP Miguel Indurain. Paul Seixas (Decathlon), Isaac Del Toro (UAE) y Juan Ayuso (Lidl-Trek) parten como los máximos favoritos a la victoria final. 


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