Tadej Pogacar sigue haciendo historia. El amo y señor del Giro ha ganado una etapa memorable, la cuarta victoria ya para él en este Giro. Una victoria de videojuego, como si fuera de otro planeta, como si el resto de ciclistas no fueran más que meros figurantes. Qué salvajada, qué locura. No he visto a ningún ciclista como él desde que llevo siguiendo este deporte y creo que sólo quienes vieron correr a Eddy Merckx podrán encontrar alguien parecido a él. Está fuera de lo normal lo del ciclista esloveno, que hoy ha ganado cómo y cuando ha querido. Un ciclista de leyenda, un corredor único, sobrehumano.
Pogacar suma ya 74 victorias como ciclista profesional. Las tiene de todos los colores, bellísimas muchas de ellas, arrolladoras la mayoría, pero sin duda la de hoy es una de las mejores. Un triunfo arrollador en solitario en la cima nevada de Livigno, tras una etapa con más de 5.400 metros de desnivel acumulado y 220 kilómetros de recorrido. Atacó a más de 14 kilómetros del final cuando Nairo Quintana, cabeza de carrera tenía más de tres minutos de renta. Por supuesto, nada pudo hacer el renacido escalador colombiano del Movistar ante Pogacar.
En apenas dos kilómetros en la ascensión a Foscagno, la maglia rosa del Giro le metió un minuto al grupo de Geraint Thomas y compañía. En meta serían cerca de tres. La distancia respecto a Quintana de cabeza bajaba en el rótulo de la retransmisión televisiva a dos o tres segundos de golpe. No daba abasto en GPS, la diferencia se reducía como si se hubiera vuelto loco, pero no era falta de precisión, es que Pogacar venía volando. A dos kilómetros de meta sobrepasó a Quintana y se fue en solitario hacia la victoria. Llamar a lo hoy exhibición o recital es quedarse corto. Hay que intentar nuevos términos para resumir las hazañas del esloveno.
Pogacar, que en meta ha declarado que la etapa de hoy ha sido uno de los mejores días de su carrera, sonreía y lucía fresco, como quien viene de dar una vuelta en bici alrededor del barrio. A 100 metros de la meta de Livigno Pogacar miró hacia atrás y parecía casi una broma. ¿Pero quién iba a venir? ¿Cómo iba a quedar alguien remotamente cerca del patrón de la carrera? Fue instintivo, supongo, pero no, claro que no venía nadie detrás, por supuesto que nadie le podía hacer sombra. Fue superando ciclistas de la fuga como si él fuera en moto y los otros en un triciclo. De videojuego, de fantasía. Loquísimo. Ahora Pogacar saca 6:41 a Geraint Thomas en la general y queda una semana de Giro. De otra época. Más caníbal del siglo XXI que nunca.
La etapa de hoy es un buen resumen de lo que está siendo este Giro: hay muchos protagonistas, muchos nombres propios, pero al final, siempre, siempre, siempre, Pogacar termina lanzando los brazos. Ha sido una etapa preciosa que, por momentos, parecía que se iban a disputar los fugados, pero el todopoderoso líder de la general, que lo es también de la clasificación de la montaña y de todo lo que se le ponga por delante, quería sumar hoy un triunfo más, uno de los mejores de su carrera.
Se formó una escapada con Tobias Bayer, Davide Ballerini, Simone Velasco, Harrison Wood, Laurence Pithie, Lewis Askey, Olivier Le Gac, Lilian Calmejane, Bert Van Lenberghe, Caleb Ewan, Davide Bais, Alessandro Tonelli, Christian Scaroni, Davide Piganzoli y Giulio Pellizzari. Por detrás venía un grupo de unos 40 ciclistas con Michael Storer (el mejor clasificado a nueve minutos), Julian Alaphilippe, Nairo Quintana, Pelayo Sánchez, Tobias Foss, Jonathan Narváez,, Mauri Vansevenant, Simon Geschke, Attila Valter, Georg Steinhauser y Juanpe López, entre otros. El UAE de Pogacar mantuvo la fuga bajo control, porque el esloveno quería lucirse y, claro, lo logró.
Scaroni y Pellizzari se quedaron solos en cabeza en la legendaria ascensión al Mortirolo. Cuando quedaban 400 metros para la cima, Conci dio caza a los dos de cabeza. Scaroni ganó el sprint en la cima del Mortirolo y coronó en cabeza este mítico puerto. En la parte final de la etapa, Steinhauser se fue en solitario. Cuando tenía un minuto de ventaja saltó a por él Nairo Quintana. Llegó a su altura y luego lo superó sin inmutarse, recordando que ha sido uno de los mejores escaladores del mundo. Es una gran noticia verlo de vuelta, por más que luego el caníbal del siglo XXI lo devorara.
La general lleva sentenciada desde antes de empezar la carrera. Sólo una caída o alguna contrariedad de salud podía evitar que Pogacar no ganara. Claro que las carreras hay que disputarlas hasta el final y nada está hecho hasta que termina, pero la superioridad del esloveno sobre del resto de corredores es abrumadora. Se nos terminan los adjetivos, sí, pero es que la de hoy ha sido una de las victorias en una etapa de alta montaña más impresionantes que se recuerdan en una gran vuelta. Queda la batalla por el podio y, en ella, Romain Bardet es el que se ha mostrado más valiente, atacando y sacando algo de tiempo respecto a sus rivales y ha escalado hasta la séptima plaza de la general.
Geraint Thomas mantiene la segunda plaza de la general con 15 segundos de ventaja sobre Daniel Felipe Martínez y 1:02 sobre Ben O’Connor. Mucho más lejos, a 2:45 de Thomas, queda ya Anronio Tiberi y a más de tres minutos está ya Thymen Arensman.
En la Vuelta a Burgos, Demi Vollering ha ganado en solitario la última etapa y, por supuesto, también se lleva la general.
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