Es un poco raro empezar una crónica refutando o, al menos, cuestionando, su titular, pero es lo que voy a hacer. No dudo de la primera parte del titular, claro, porque efectivamente Filippo Ganna ha arrasado en la contrarreloj disputada hoy, pero sí de la segunda, porque es cuestionable que Tadej Pogacar pueda ser más líder del Giro de lo que ya lo era. Puede sacar más y más tiempo a sus rivales, como ha hecho hoy y como muy posiblemente hará mañana, pero es difícil ser más líder de lo que ya era, porque su dominio es tan arrollador e incuestionable que no se mide en minutos, porque es algo que está más allá del tiempo que saque en la general al resto de corredores. Es tal su superioridad, tal su enorme poderío, que no puede ser ya mas absoluto su liderazgo, pero el caso es que hoy ha vuelto a sacar tiempo a todos sus rivales o, mejor dicho, a todos los candidatos a acompañar al esloveno en el podio final de Roma.
Ganna no tenía rival hasta que tomara la salida el líder de la carrera. Al corredor italiano le preguntaron en meta si estaba más tranquilo, dado que el recorrido de esta crono le beneficiaba mucho más que la de la primera, en la que le derrotó Pogacar. Respondía Ganna que no podía estar confiado cuando tienes enfrente a Pogacar, que tocaba esperar. En el primer punto intermedio, Pogacar mejoró en cuatro segundos el tiempo de Filippo Ganna, intratable hasta entonces. Con todo, esa primera parte del recorrido era un poco más escarpada, o un poco menos llana, por lo que el tramo final de la etapa beneficiaba al italiano. En el segundo punto intermedio, ya más llano, el esloveno perdía ya diez segundos con el italiano. En mera la ventaja para Ganna fue ya de 29 segundos. Una victoria sensacional que, además, es especial para él porque supone volver a ganar en su país y hacerlo además muy cerca de su casa. Por eso estaba especialmente emocionado cuando, entonces ya sí, volvió a ser entrevistado en meta, esta vez como ganador de la etapa.
Pogacar, por su parte, fue a lo suyo. No pudo ganar la etapa, pero sí sacar tiempo a todos los ciclistas de la general. Mucho tiempo. El esloveno ha sacado 38 segundos a Thymen Arensman, 45 segundos a Geraint Thomas, 50 segundos a Antonio Tiberi, 56 segundos a Ben O’Connor y 1:16 a Daniel Felipe Martínez. Es decir, el esloveno era y sigue siendo el intratable líder, el patrón incuestionable de la carrera. Aventaja ya en 3:41 a Geraint Thomas, que recupera la segunda plaza, y en 3:56 a Martínez.
La lucha por el podio, que en lo relativo a la general es la única que parece realista seguir como tal, queda abierta tras esta crono. Thomas saca 15 segundos Martínez, 54 segundos a O’Connor, 1:36 a Tiberi y cerca de tres minutos ya sobre su compañero Arensman. Ojo a los ciclistas que están ya a más de tres minutos de Thomas y a más de siete minutos de Pogacar como Filippo Zanna, Romain Bardet, Lorenzo Fortunato, Alex Baudin, Einer Rubio, Michael Storer, Jan Hirt, Domenico Pozzovivo o Esteban Chaves, quienes completan el top 15 de la general.
En la tercera etapa de la Vuelta a Burgos, Lorena Wiebes se ha impuesto con claridad al sprint.
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