
La etapa de hoy en el Giro de Italia ha tenido un aire a ciclismo añejo. El recorrido de la contrarreloj ha sido casi, casi como las de antes, con más de 40 kilómetros, lo que implica más de 50 minutos de esfuerzo individual. Algo muy inusual hoy en día, ya que la tendencia en las grandes vueltas es a acortar tanto el número de contrarrelojes como su extensión. Y lo de hoy también nos ha recordado a otras épocas del ciclismo, claro, porque hacía mucho, mucho tiempo que no se veía a un ciclista con un dominio tan apabullante sobre sus rivales. Tadej Pogacar, el caníbal del siglo XXI, el mejor ciclista del mundo, ha arrasado hoy imponiéndose en una contrarreloj larga y exigente con cierta holgura ante un tal Filippo Ganna, al que ha aventajado en 17 segundos tras dar la vuelta a la crono en los kilómetros finales, que eran de subida. Segundo triunfo parcial para el esloveno en el Giro y nuevo golpe a la general, que empieza a reflejar en tiempos lo estratosférico de la distancia de Pogacar frente a todos sus rivales. No hay color. Es otra liga. Este Giro son Pogacar y 164 más.
La victoria de hoy de Pogacar es de las más impresionantes de su carrera deportiva, y eso que hay donde elegir. Parecía inalcanzable Ganna. Así lo indicaba la diferencia que el campeón italiano de la especialidad sacaba al corredor esloveno en el primer punto intermedio (44 segundos) y en el segundo (47). Pero el tramo final de la crono incluía una subida en la que Pogacar voló, lo que le permitió terminar ganando la etapa para decepción de Ganna, quien algo ya se temía y bromeaba en meta, en el asiento reservado al ciclista con el mejor tiempo provisional, que pedía a Pogacar que fuera más despacio, que a qué tantas prisas. Al lado de Ganna estaba Plapp, que andaba por ahí y también había hecho buena crono. Los dos se rindieron a la evidencia del torbellino Pogacar, que un día más arrasó con todo.
En lo que respecta a la etapa, no ha habido pelea. Antes de que Pogacar protagonizara un nuevo recital, porque Ganna no dio opción a ningún otro ciclista (había distanciado en 32 segundos a Magnus Sheffield y en 43 segundos a Thymen Arensman). Y luego, porque el patrón del Giro se divirtió y arrasó con todo, insolente, majestuoso, triunfal.
En lo que respecta a la general, Pogacar es muchísimo más líder. En realidad, ya desde la salida era evidente que, en condiciones normales, Pogacar no tendría rival alguno en la lucha por la maglia rosa. Poco a poco, desde el principio, en realidad, la clasificación general va mostrando esa diferencia tan abrumadora. Desde el primer día Pogacar ha sacado tiempo a sus rivales, perdón, a los candidatos al podio. Hoy ha sacado 1:21 a Antonio Tiberi (quien ha hecho una crono excelente), 1:45 a Lucas Plapp, 1:48 a Daniel Felipe Martínez (firme candidato a la segunda plaza), 2:00 a un Geraint Thomas que no ha tenido su mejor día. 2:07 a Ben O’Connor 2:34 a Filippo Zanna, 2:50 a Romain Bardet, 2:55 a Cian Uijtdebroecks, 4:00 a Damiano Caruso, 4:20 a Einer Rubio, 4:33 a Domenico Pozzovivo… Una carnicería.
Ahora
Pogacar aventaja en 2:36 a Martínez y en 2:46 a Thomas. Sólo se han disputado siete etapas y pueden pasar muchas cosas, naturalmente, pero lo más probable que suceda siempre que no entre en juego la mala suerte es que Pogacar vaya sacando y más tiempo al resto de participantes de la carrera, caminando triunfal hasta Roma. Día a día. La lucha por las otras dos plazas del podio queda muy interesante.
Mañana, jornada de montaña con final en Prati di Tivo, de primera categoría, con 14,6 kilómetros de ascensión al 7% y rampas de hasta el 12%. Una cima en la que, por cierto, Pogacar ganó en la Tirreno-Adriático.
Desde hoy hasta el domingo, el Giro de Italia masculino coincidirá con la Itzulia femenina. Hoy se ha disputado la primera etapa, de Vitoria a Elgoibar, en la que se ha impuesto al sprint Mischa Bredewold, por delante de Arlenis Sierra (Movistar) y de Demi Vollering (también del SD Worx, como la vencedora), que viene de ganar la Vuelta femenina.
Mañana se disputa la segunda etapa, con salida y meta en Basauri, que tiene un perfil de media montaña antes de la jornada decisiva en Donosti en la que se subirá el Jaizkibel y Mendizorrotz como platos fuertes.
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