Hoy ha saltado la noticia en el Giro: Tadej Pogacar no ha ganado la etapa. El ciclista esloveno ha atacado, por supuesto, y, naturalmente, ha sacado tiempo al resto de hombres de la general, pero hoy no ha ido a por la etapa. No es que se confirme con cinco victorias, que nadie descarte una sexta que le acerque aún más a los registros de Eddy Merckx, pero hoy no ha ido a por ella, lo que ha permitido a Georg Steinhauser estrenar a lo grande su palmarés como ciclista profesoral.
Anoche entrevistaron en la COPE a Matxin y le preguntaron si van a frenar un poco a Pogacar para que dosifique. “Está frenando”, respondió con razón el director deportivo del UAE. Porque, en efecto, aunque al común de los mortales nos parezca que el esloveno ha hecho alardes de fuerzas cada día, lo cierto es que a diario transmite la sensación de que podría dar todavía un poco más. Esa impresión ha dado, desde luego, hoy. Pogacar atacó a unos dos kilómetros de meta, ostensiblemente a medio gas. Por momentos casi daba la impresión de ir de paseo. A ese ritmo, nada exigente, muy lejos del máximo nivel del que es capaz, el esloveno aventajó en otros 24 segundos a los aspirantes a los otros dos puestos del podio de la carrera (incluidas las bonificaciones por la segunda plaza en meta).
Más allá de Pogacar y su abrumador poderío, el gran nombre del día hoy es Georg Steinhauser. Y bien que merece el ciclista alemán que así sea. El corredor del Education First, que entró en la escapada del día, demostró ser, con diferencia, el más fuerte de todos ellos. A sus 22 años, ha logrado una sensacional victoria, la primera como profesional para él. No es del todo un desconocido para los muy aficionados al ciclismo, porque ya fue tercero el año pasado en la Route d’Occitanie o séptimo en la general de la Vuelta a Castilla y León. Pero, desde luego, este Giro sí está siendo la excelente carta de presentación del ciclista alemán para el gran público. Se le ha visto en unas cuantas fugas más y hoy ha ganado de forma más que merecida.
Cuando llegaba a la meta, el ciclista alemán sonreía, negaba con la cabeza y parecía no terminar de creérselo. No era para menos, por la magnitud de la victoria y también porque, visto lo visto, ganar una etapa de montaña en este Giro sin llamarse Tadej Pogacar parecía misión imposible.
Junto a Steinhauser entraron en la fuga inicial del día Nairo Quintana (MOV), Amanuel Ghbreigzabhier (LTK), Julian Alaphilippe (SOQ), Davide Ballerini (AST), Damiano Caruso (TBV), Marco Frigo (IPT) y Giulio Pellizzari (VBF). El DSM de Romain Bardet echó abajo la fuga pensando en ganar puestos en la general, aunque su estrategia resultó un poco fallida. Luego asumió la responsabilidad a frente del pelotón el Ineos. Hoy el UAE de Pogacar ha trabajado lo justo. El trabajo del Ineos no impuso un ritmo suficiente para inquietar a Steinhauser, que ya por entonces era cabeza de carrera en solitario, pero sí lo suficientemente exigente como para cortar a Ben O’Connor, cuarto en la general, y para reducir a su mínima expresión el grupo del líder.
El principal objetivo del Ineos era ampliar la distancia de Geraint Thomas respecto a O’Connor y lo ha logrado. Ahora le saca 1:43, por lo que el líder del Ineos se afianza en la tercera plaza del podio. A la segunda se aferra con fuerza Daniel Felipe Martínez, que incluso llegó a atacar en el puerto final hoy, aunque se pegó a su rueda Pogacar. El ciclista colombiano del Bora está a 7:42 de Pogacar, un mundo, y saca a su vez 22 segundos a Thomas.
Mañana, jornada llana propicia para los velocistas o para una fuga consentida.
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