Kopecky mantiene el arcoíris bajo la lluvia de Zúrich

 

Sin duda, cada temporada la prueba en ruta del Mundial es una de las mejores carreras del año. Por el ambiente único que genera la cita mundialista, por la presencia de aficionados de todos los países, por la emoción única de las pruebas de un día, por el hecho de que las ciclistas corran por selecciones nacionales y no por marcas comerciales, por mil razones más. El Mundial es el Mundial y, desde luego, este año no ha sido una excepción. Lotte Kopecky ha logrado la victoria, por lo que repetirá un año más con el maillot arcoíris de campeona del mundo, tras una carrera apasionante en la que la selección de los Países Bajos, que ha llevado la voz cantante en todo momento, se ha quedado sin medalla

Ha sido una carrera increíble, con muchas alternativas y con gran fuerza, agravada además por la condiciones meteorológicas, con lluvia y frío. En la prueba en ruta femenina de ciclismo, la selección neerlandesa es siempre el equipo a vigilar. No hay cita mundialista en la que no parta como favorita. Y esta vez también se ha dejado ver mucho, asumiendo la responsabilidad de controlar la carrera, también con algunas situaciones difíciles de entender, con cierto caos. A veces tener la superioridad numérica no basta. Países Bajos llegó a los doce kilómetros finales con tres de las nueve componentes del grupo cabecero, pero se va de Zúrich sin medalla.

De todas las corredoras neerlandesas, es sin duda Riejanne Markus la que más ha trabajado para su equipo a lo largo de toda la carrera. Su trabajo ja sido memorable. A 47 kilómetros del final aceleró directamente Demi Vollering, la jefa de filas del equipo naranja, y seleccionó mucho el grupo delantero, hasta el punto de que se quedó cortada la polaca Kasia Niewiadoma. Al poco atacó la italiana Elisa Longo Borghini, siempre combativa. Tras esos arreones se formó un grupo delantero de poco más de diez ciclistas.

Lo probaron varias corredoras como la francesa Juliette Labous, que atacó a 43 kilómetros del final. Justo después, de nuevo, la omnipresente Riejanne Markus se lanzó hacia adelante y tras la neerlandesa saltó la belga Justine Ghekiere. Las dos abrieron hueco y llegaron a tener una ventaja próxima al minuto. Las dos corredoras tenían por detrás a sus respectivas jefas de filas, Demi Vollering y Lotte Kopecky. No terminaron de colaborar y el ritmo en el grupo de las favoritas tampoco aflojó, en parte, por la propia selección neerlandesa, en especial, Marianne Vos, que lanzó varios ataques. 

Las dos fugadas fueron alcanzadas por la propia Vos y la australiana Ruby Roseman-Gannon, la gran sorpresa del día. Las cuatro se juntaron en cabeza. Con dos ciclistas neerlandesas en el grupo delantero, Países Bajos seguía tirando del pelotón. Muy sorprendente estrategia. Las cuatro escapadas hicieron el último paso por la línea de meta con un minuto de ventaja sobre el resto. Faltaban 26 kilómetros por delante. En la última vuelta se formó un grupo perseguidor de las cuatro escapadas con la italiana Elisa Longo Borghini, la belga Lotte Lopecky, la estadounidense Chloe Dygert, la alemana Lianne Lippert y la neerlandesa Demi Vollering

A 20 kilómetros del final atacó la italiana y se fue a su rueda Vollering. Era, de nuevo, una situación perfecta para la selección neerlandesa, con tres ciclistas en el grupo de cabeza, aunque Markus se quedó descolgada, después de haber trabajado para su selección de forma admirable a lo largo de toda la carrera. Vollering puso un ritmo duro. Por detrás, Dygert tiró con fuerza para intentar enlazar y lo logró a falta de 14 kilómetros para el final, cuando aún quedaban dos repechos. Fue un movimiento decisivo, todo pundonor, que permitiría después a la estadounidense colgarse la medalla de plata. Al poco llegaron también Kopecky y Vos, que se había quedado descolgada del grupo cabecero. 

Es decir, la campeona y la subcampeona del mundo, Kopecky y Dygert, estuvieron descolgadas y fuera de la lucha por las medallas cuando quedaban ya muy pocos kilómetros. Las dos lograron reengancharse a la carrera y poder disputar después el maillot arcoíris en el sprint final. En meta, Kopecky declaró que la victoria de hoy es más mental que física, porque su gran fortaleza mental es la que le ha permitido mantenerse siempre metida en la carrera. También logró enlazar Markus. Quedaron entonces nueve corredoras al frente: tres neerlandesas y dos belgas junto a una australiana, una alemana, una italiana y una estadounidense. No le sirvió de nada a la selección neerlandesa. 

En el penúltimo repecho aceleró Vollering y descolgó a sus dos compañeras y a la belga Ghekiere, pero no a ninguna de las favoritas a la victoria. A poco más de cinco kilómetros para el final, en el último repecho, se quedaron sólo cuatro ciclistas en cabeza: Vollering, Longo Borghini, Kopecky y Lippert. Atacó, porque ella siempre ataca, la italiana. Vollering cerró el hueco y volvieron a quedar cuatro en cabeza. Cuatro ciclistas para tres medallas. O eso parecía, porque este Mundial ha tenido constantes cambios y alternativas. Vollering se entregó con generosidad y tiró del cuarteto. Justo nada más cruzar la pancarta del último kilómetro llegaron de nuevo a la cabeza Dygert y Roseman-Gannon. El arcoíris se disputaría entre las seis corredoras. 

Ganó Kopecky, inmensa, por delante de Dygert, también muy rápida, mientras que la italiana Longo Borghini, ganadora del Giro este año, que no es precisamente una velocista, logró ganar el bronce, mientras que Vollering sólo pudo ser quinta. 

No ha sido un buen día para la selección española. Usoa Ostolaza terminó en el puesto 48; Eneritz Vadillo, en el 49; Sara Martín, en el 53; Mireia Benito, en el 63 y Paula Blasi, en el 68. 

A diferencia de la prueba masculina, que tiene prueba propia para los sub23, en el caso de la femenina se disputa de forma conjunta con la élite. Aquí sí ha brillado la selección neerlandesa, ya que el arcoíris se lo ha llevado Puck Pieterse, mientras que la australiana Neve Bradbury ha logrado la plata y Antonia Niedermaier, el bronce. 

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