ASO, la empresa organizadora del Tour de Francia, ha desvelado hoy el recorrido de la edición del próximo año de la carrera, tanto en la prueba masculina como en la femenina. Ya conocemos los escenarios en los que se librará un nuevo duelo entre Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard por el maillot amarillo, y también en qué puertos y etapas defenderá su título Kasia Niewiadoma e intentará recuperar el trono la neerlandesa Demi Vollering, que anunció ayer mismo su fichaje por el equipo FDJ-Suez.
Vamos por parte, la edición masculina de la Grande Boucle partirá de Lille, en Francia, lo que es toda una novedad tras tantas salidas internacionales de la carrera, y volver a concluir en París, después de acabar de forma excepcional en Niza este año a causa de los Juegos Olímpicos. Del 5 al 27 de julio transcurrirá la 112 edición del Tour, que además se disputará íntegramente en territorio francés. La primera etapa, con salida y meta en Lille, estará destinada para los velocistas, antes de un final con cotas en Boulogne-Sur-Mer en la segunda etapa. Al día siguiente, con meta en Dunkerque, habrá que estar pendientes del viento, y en la cuarta etapa, del final escarpado, antes de la contrarreloj individual de 33 kilómetros en la quinta etapa en Caen. Al día siguiente, jornada sin final en alto ni grandes cotas de montaña pero con constantes subidas y bajadas camino de Vire-Normandie, antes del final en el Muro de Bretaña.
El segundo fin de semana de carrera ofrecerá dos etapas presumiblemente destinadas al sprint, antes de que el lunes 14 de julio, día de la Fiesta Nacional francesa, se dispute el primer gran etapón de esta edición de la carrera, con siete ascensiones catalogadas y alguna más, antes del final en Puy de Sancy después de 4.400 metros de desnivel.
Tras el primer día de descanso, el Tour volverá a la marcha el miércoles 16 de julio con una etapa con salida y meta en Toulouse que incluye una cota con rampas de hasta el 20% cerca de meta. Al día siguiente llegan los Pirineos con final en el Hautacam, antes de una cronoescalada en Peyragudes. Para el tercer fin de semana de carrera quedará una etapa con final en Carcassonne con posible final al sprint, el domingo, pero antes, con una etapa durísima que emula además la que se disputó en 1986. Ese sábado 19 de julio los corredores encadenarán el Tourmalet por Luz-Saint-Sauveur (19 kilómetros al 7,4%), el Col d’Aspin por Payolle (5 kilómetros al 7,6%) y, como colofón, la ascensión final a Superbagnères, con sus 12,4 kilómetros al 7,5% de desnivel medio.
Después del segundo y último día de descanso, los ciclistas se reencontrarán con un viejo conocido, el mítico Mont Ventoux, en una exigente decimosexta etapa. Tras un día propicio para el sprint o la fuga, en la etapa 18 vuelve la alta montaña con una jornada que presenta un desnivel acumulado de 5.500 metros con meta en Courchevel (26,2 kilómetros al 6,5%), tras subir el Glandon (21,7 kilómetros al 5,1%)y la Madeleine (19,2 kilómetros al 7,9%). Y al día siguiente, etapa 19, más madera, con cinco puertos y final en La Plagne (19,1 kilómetros al 7,6%). Esta vez la penúltima etapa de la carrera no será de alta montaña, sino más bien destinada a las fugas. La última etapa, una vez más, será en los Campos Elíseos de París, donde el Tour concluyó por primera vez en 1975. Es decir, se celebrará su 50 cumpleaños.
En cuanto al Tour femenino, después de que los Juegos Olímpicos obligaran este año a trastocar el calendario, la ronda volverá a disputarse justo después de la prueba masculina. De hecho, comenzará el sábado 26 de julio, el día que se disputará la penúltima etapa del Tour masculino. La razón es que esta edición del Tour de France Femmes contará con nueve etapas, una más que en ediciones anteriores.
La zona de Bretaña acogerá la salida de la prueba con una primera etapa entre Vannes y Plumelec con final que pica hacia arriba. Al final siguiente, final más exigente en Quimper, donde podrán verse diferencias entre las favoritas. La tercera etapa, con final en Angers, y la cuarta, que concluirá en Poitiers, parecen más propicias para las mujeres rápidas.
Las ciclistas afrontarán después dos etapas exigentes en el Macizo Central con sendas etapas escarpadas con final en Guéret y en Ambert. La antepenúltima etapa presenta en encadenado de tres puertos en la parte final, con el Col du Granier (8,9 kilómetros al 5,4%) como última ascensión antes de emprender el descenso hasta la meta de Chambéry. Desde allí partirá la penúltima etapa, la jornada reina de esta edición con cerca de 3.500 metros de desnivel acumulado, con meta en Sant François Lonhchamp, de la Madeleine, que tiene más de 18 kilómetros de ascensión y un desnivel medio del 8,1%, con asfalto rugoso, además.
La etapa final concluirá en Châtel también será de montaña. Antes del final empinado hacia la meta, las ciclistas tendrán que afrontar las subidas a Arâches-la-Frasse (6,2 kilómetros al 7,1%), Joux Plane (11,6 km al 8,5%) y el Col du Corbier (5,9 km al 8,5%). Será la guinda a un mes de ciclismo del primer nivel en tierras francesas, primero con el Tour masculino y luego con el femenino. Ambos con recorridos duros que prometen emociones fuertes.
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