Pogacar conquista la Milán-San Remo



Tadej Pogacar ya tiene la Milán-San Remo, una de las pocas carreras que le faltaba por ganar. El campeón del mundo había declarado en los días previos a la Classicissima que si tuviera que elegir entre ganar la clásica italiana o lograr su sexto Tour de Francia, se quedaría con la Milán-San Remo, porque aún no había ganado el primer monumento del calendario. Esas palabras de Pogacar demostraban la importancia que le daba el ciclista esloveno a ganar en San Remo. Es una carrera histórica. Dicho y hecho. Por primera vez en cuatro décadas, el campeón del mundo ha ganado la Classicissima. A Pogacar, que suma once monumentos en su palmarés, ya sólo le queda ganar la París-Roubaix, que por supuesto volverá a buscar este año. 

El mejor ciclista del mundo, el caníbal del siglo XXI, ha logrado hoy una sensacional victoria en la Milán-San Remo que engrandece aún más su descomunal trayectoria, y lo ha hecho después de sufrir mucho, tras superar una muy dura situación de carrera. Quizá ha sido su Milán-San Remo más adversa, en la que más se le complicó todo, pero si alguien es capaz de imponerte a todas las contrariedades y superarse a sí mismo ése es Pogacar

32 kilómetros de meta, a apenas cinco kilómetros para la ascensión clave la Cipressa, hubo una montonera en la que se vieron afectados, entre otros, el propio Pogacar (UAE), Mathieu Van der Poel (Alpecin-Premier Tech), Wout Van Aert (Visma-Lease a Bike) y Biniam Girmay (NSN). Van der Poel entró en el pelotón antes del comienzo de la Cipressa, pero a Pogacar le costó más y Van Aert comenzó la ascensión aún cortado. Esa caída complicaba el plan inicial de Pogacar, que pasaba por endurecer la carrera en la Cipressa. Pero incluso en esas muy complicadas circunstancias terminó ejecutable su plan el ciclista esloveno. 

El Ineos se puso al frente del grupo principal, hasta que Brandon McNulty llevó a Pogacar a la cabeza. A tres kilómetros de la cima puso un ritmo más Isaac Del Toro, antes de que Pogacar lanzar su esperado ataque, respondido sólo por Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5) y Van der Poel. El campeón del mundo volvió a atacar un par de veces antes de coronar la Cipressa, pero Van der Poel y Pidcock respondieron bien a esos cambios de ritmo. 

El terceto delantero logró una ventaja superior al medio minuto, pero por detrás el Lidl-Trek tiró con fuerza del grupo perseguidor en pos de las opciones de Mads Pedersen, lo que añadió emoción. La ventaja al empezar el Poggio di Remo era de poco más de diez segundos de ventaja. Nada más comenzae la mítica ascensión atacó Pogacar y descolgó a Van der Poel, su archienemigo en la Classicissima, pero no a Pidcock. Pogacar dejaba atrás a su gran rival en esta carrera los últimos años, pero no se podía ir solo y tenía a su rueda a un ciclista también muy rápido y que llegaba en muy buena forma. 

Por detrás, en el descenso del Poggio, atacó Van Aert, mientras en cabeza se vigilaban Pogacar y Pidcock, aunque el neerlandés, que terminó siendo tercero, no pudo darles caza. Pogacar lanzó el sprint primero, con la esperanza de ganar al fin una de las pocas carreras que se le habían resistido hasta ahora, y logró la victoria en un muy igualado mano a mano con Pidcock. El mejor ciclista del mundo ya tiene su Milán-San Remo y cuenta con once monumentos en su palmarés, con lo que igualada ya a Roger De Vlaeminck. 19 monumentos ganó Eddy Merckx. Tiempo al tiempo. 

Antes de la muy luchada victoria de Pogacar, y justo es al menos mencionarlos, Martin Marcellusi (Bardiani), Manuele Tarozzi (Bardiani), Lorenzo Milesi (Movistar), Manlio Moro (Movistar), Andrea Peron (Novo Nordisk), David Lozano (Novo Nordisk), Alexy Faure Prost (Picnic PostNL), Dario Igor Belletta (Polti-Visit Malta) y Mirco Maestri (Polti-VisitMalta) formaron la escapada. 

En la Milán-San Remo femenina, disputada antes de la masculina, la victoria ha sido para Lotte Kopeky (SD Worx), quien suma así su quinto monumento, tras sus tres victorias en el Tour de Flandes y la que logró en la París-Roubaix, lo que la confirma como la mejor clasicómana del mundo. 

No se rompió la carrera en la Cipressa, y no por falta de intentos. El Visma-Lease a Bike lo probó primero con Femke De Vries y luego con Lieke Nooijen. Más tarde Kasia Niewiadoma (Canyon-Sram) lanzó un ataque poderoso que seleccionó el grupo, pero no tuvo continuidad, antes de que Lieke Nooijen volviera a atacar y se lanzara en solitario hacia adelante en la parte final de la ascensión. 

Nooijen fue cazada poco después de empezar la ascensión al Poggio di San Remo. Nikola Noskova (Cofidis) saltó y abrió camino, pero fue cazada a un kilómetro de la cima gracias a un ataque demoledor de Puck Pieterse (Fenix-Premier Tech). Ese movimiento provocó el corte decisivo de la carrera, con sólo cinco ciclistas en cabeza. Junto a Pieterse entraron Eleonora Gasparrini (UAE), Dominica Włodarczyk (UAE), Noemi Rüegg (EF) y Lotte Kopecky (SD Worx). 

El quinteto cabecero se entendió bien y, a pesar de que por detrás el grupo perseguidor venía presionando con fuerza, lograron mantenerlo bajo control. Kopecky, sensacional, fue la primera en lanzar el sprint y se llevó la victoria con claridad. 

La prueba, por cierto, empezó sin dos de las grandes estrellas del pelotón internacional: Elisa Longo Borghini (UAE), por problemas de salud, y Marianne Vos (Visma-Lease a Bike), por el crítico estado de su padre.



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