Hay un debate tan recurrente y apasionado como lleno de contradicciones y malentendidos sobre las exhibiciones a las que nos tienen acostumbrados los grandes ciclistas de esta era. Hay quien no soporta oír hablar de que esos recitales son aburridos, aunque en realidad afirmar tal cosa, o decir que le restan emoción a las carreras, no es en ningún caso una crítica a las grandes estrellas del pelotón internacional. Se puede admirar hasta la generación a los Pogacar, Vingegaard, Van der Poel y compañía y, a la vez, afirmar que la intriga brilla por su ausencia en las carreras en las que asistimos a monólogos.
Hoy hemos tenido dos ejemplos prácticos que ayudan a alimentar este debate. En la primera etapa de montaña de la Volta a Catalunya, Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) ha arrasado y no ha dado la más mínima opción a sus rivales, mientras que en la E3 Saxo Classic todo hacia indicar que Mathieu Van der Poel (Alpecin-Deceuninck) parecía destinado a lograr lo mismo cuando se marchó en solitario a cuarenta kilómetros del final, pero finalmente lo pasó muy mal y sufrió hasta el último momento. Logró ganar, pero fue una victoria agónica. Y, sin duda, mucho más emocionante que si los perseguidores no lo hubieran puesto en apuros.
En la cuarta etapa de la Volta a Catalunya, antes del recital de Vingegaard, se formó una escapada de mucho nivel, con Giulio Ciccone (Lidl-Trek), Marc Soler (UAE), Davide Piganzoli (Visma-Lease a Bike), Einer Rubio (Movistar) y Junior Lecerf (Soudal-Quick Step). Entre los hombres de cabeza, se quedó por delante en solitario Ciccone. El Red Bull-Bora de Remco Evenepoel se encargó de tirar del gran grupo. Cuando comenzó la ascensión final fue el Ineos de Oscar Onley y Carlos Rodríguez el que se puso al frente del pelotón.
A 10 kilómetros de meta atacó Mikel Landa (Soudal-Quick Step) y saltó tras él Florian Lipowitz (Red Bull-Bora), coequipier de Evenepoel, pero no abrieron camino. Poco después, sí lograron sacar distancia con el grupo de los favoritos Felix Gall (Decahtlon), Lipowitz, Lenny Martínez (Bahrein) y Juanpe López (Movistar). En un segundo acelerón de Gall se quedó cortado el español.
A siete kilómetros del final lanzó un primer ataque Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike). Aunque no descolgó a Evenepoel en un primer momento, el danés siguió con su empeño y terminó dejando atrás al ciclista belga. Con mucha facilidad, Vingegaard alcanzó a los fugados y sólo pudo seguir su ritmo Valentin Paret-Peintre (Soudal-Quick Step). A algo menos de seis kilómetros de la meta, Vingegaard se lanzó en solitario hacia adelante y sentenció la etapa y la carrera, como acostumbra a hacer siempre que no tiene enfrente a Tadej Pogacar. Y hasta ahí llegó la etapa.
Vingegaard ya es líder de la carrera y saca 57 segundos a Gall, 1:09 a Martínez, 1:13 a Lipowitz, 1:15 a Paret-Peintre y 1:38 a Evenepoel. Eso quiere decir que las otras dos plazas del podio, más allá del dominio abrumador de Vingegaard, están muy, muy abiertas.
Por otro lado, los dos grandes derrotados de la jornada han sido João Almeida (UAE), fuera de la lucha por la general, y Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5) quien se quedó cortado lejos del momento clave del día y no pudo reintegrarse en el pelotón.
Mañana, penúltima etapa, otra jornada de montaña con un puerto de tercera categoría, dos de primera y uno de categoría especial.
En la E3 Saxo Classic, la E3 Harelbeke de toda la vida, Mathieu Van der Poel (Alpecin-Deceuninck) ha logrado su tercera victoria en esta clásica, pero le ha costado mucho más de que cabría imaginar. En el Taaienberg, a casi 70 kilómetros de meta, se movieron con mucha fuerza Tim Van Dijke (Red Bull-Bora) y el propio Van der Poel. Fue el primer movimiento clave de la carrera. Se fueron hacia adelante y fueron caza a los supervivientes del corte inicial.
En el Boigneberg, a 63 kilómetros del final, lanzó un nuevo ataque Van der Poel y se lanzó hacia adelante, en busca de los corredores providentes de la escapada inicial que aún eran cabeza de carrera. Fue en el mítico Paterberg Van der Poel ya se fue en solitario. Stan Dewulf (Decathlon) fue el ciclista que más aguantó a su rueda.
Parecía que Van der Poel lo tenía hecho y que la clásica estaba terminada, pero Dewulf, Per Strand Hagenes (Visma-Lease a Bike), Florian Vermeersch (UAE) y Jonas Abrahamsen (Uno-X) se coordinaron muy bien en su persecución y pusieron el aprietos hasta el final al ciclista neerlandés. Van der Poel llegó con apenas cinco segundos de ventaja a los dos kilómetros finales y estuvo a punto de ser alcanzado bajo la pancarta del kilómetro final, cuando los perseguidos empezaron a racanear y el neerlandés volvió a irse hacia adelante. Fue agónico el desenlace de la clásica. Ganó Van der Poel por el fallo de juveniles de sus perseguidores, incapaces de cerrar el hueco cuando ya lo tenían cazado, pero también, por supuesto, gracias a la entrega y el esfuerzo admirables del formidable ciclista neerlandés. No fue una exhibición portentosa, fue algo aún más emocionante. Mismo desenlace, pero más entretenido.


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