Sorpresón en la decimoquinta etapa del Giro. Era una jornada con un perfil llano camino de Milán en la que nadie, absolutamente nadie, imaginaba un final que no fuera un sprint masivo. Pero a veces la valentía tiene premio y salta la sorpresa. En etapas así, se forma una escapada de ciclistas que lo prueban aunque saben que apenas tienen opciones de ganar, los equipos de los hombres rápidos controlan la carrera, arañan a los fugados y se asiste a una volata. Así suele ser y así parecía que iba a ocurrir hoy, pero la fuga terminó triunfado. Nunca se puede dar nada por hecho, ni en el ciclismo ni en la vida, y es magnífico que así sea, que siempre puedan romperse las previsiones.
Cuando Martin Marcellusi (Bardiani CSF 7 Saber), Mattia Bais, Mirco Maestri (Polti VisitMalta) y Fredrik Dversnes (Uno-X Mobility) se marcharon hacia adelante y formaron la fuga del día, ni siquiera ellos podían imaginar que iban a terminar disputando la victoria de etapa. Entraron en la fuga para dejarse ver y dar presencia en la carrera a sus equipos. Pero los kilómetros fueron pasando y no terminaban de ser neutralizados. Los equipos de los hombres rápidos tiraron con fuerza del pelotón, pero los cuatro de cabeza se entendieron bien y a los conjuntos de los velocistas les fallaron los cálculos y las fuerzas.
A falta de siete kilómetros, los cuatro fugados tenían todavía 40 segundos de ventaja. A falta de uno, la renta era de 20 segundos. Suficiente para el gran grupo no se echara encima de los fugados. Un pelotón que, en realidad, no era ya tan grande, porque en la última vuelta al circuito se decidió neutralizar los tiempos en la lucha por la general, lo que hizo que se descolgaran todos los ciclistas que no tenían nada que jugarse en el triunfo de etapa de hoy.
Mattias Bais se sacrificó para su coequipier Maestri, que es más rápido y era la baza del equipo dirigido por Alberto Contador. Dversnes lanzó el sprint y logró la victoria, su primer triunfo en una gran vuelta. De hecho, este Giro es la primera prueba de tres semanas que corre. El ciclista noruego ya ganó el año pasado una etapa de la Tirreno-Adriático, así que se puede decir que Italia se le da bien.
Por lo demás, sin diferencias entre los hombres de la general, hoy también ha sido protagonista la batalla por la maglia ciclamino del líder de la regularidad, que portaba hasta hoy Jhonatan Narváez (UAE) y que le ha arrebatado Paul Magnier (Soudal-Quick Step). Queda muy igualado el duelo y todo se decidirá en las seis etapas que restan de la corsa rosa, que mañana llega a su último día de descanso con Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) como líder de la carrera.
Hoy ha concluido la Vuelta a Burgos femenina, en la que Mischa Bredewold (SD Worx) no ha podido mantenerse al frente de la general. La carrera se ha decidido en la etapa final de la ronda burgalesa, con final en las Lagunas de Neila.
Sara Martín (Movistar) y Federica Venturelli (UAE) intentaron sorprender desde lejos. La campeona de España fue la que más lejos llegó, pero fue alcanzada por el grupo de las favoritas antes de la ascensión final. En esa dura subida, las dos corredoras más fuertes fueron Évita Muzic (FDJ-Suez) y Yara Kastelijn (Alpecin-Premier Tech). La francesa fue muy generosa y tiró hacia adelante sin mirar atrás, aunque su compañera de fuga no le dio ni un relevo.
La ciclista neerlandesa, que viene de ser segunda en la Itzulia femenina, ha logrado sus dos primeras victorias del año de una tacada: la victoria de etapa en las Lagunas de Neila y el triunfo en la general.
La siguiente gran cita del ciclismo femenino será el Giro de Italia, que se disputará del 30 de mayo al 7 de junio.


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