Mas conquista la Vuelta en Granada

 

Había un aire de fiesta en la etapa final de la Vuelta hoy en Granada, como de último día de campamento. De los 184 ciclistas que tomaron la salida hace tres semanas en Mónaco, 142 han llegado hasta la ciudad de la Alhambra. En el control de firmas, presentado como siempre de forma impecable por Juan Mari Guajardo, cada uno de los ciclistas que han llegado hasta aquí han recibido una medalla acreditativa y todos y cada uno de ellos ha sido también aplaudido por los espectadores. Por supuesto, la ovación a Enric Mas, flamante ganador de la carrera, ha marcado récord de decibelios. El balear logra la primera victoria para el ciclismo español en la Vuelta en doce años, tras la última que logró Alberto Contador. También es la quinta victoria de la estructura deportiva navarra que hoy patrocina el Movistar. 



Hay una estrofa de una canción de Funambulista que me encanta y que intento aplicarme siempre que puedo. Porque no quiero ser “como un idiota que se pone a maquillar de seriedad lo que le importa”.  Así que intentaré no venirme demasiado arriba ensalzando todo lo que tiene de especial el ciclismo y lo mucho que he disfrutado hoy en las calles de Granada. No quiero maquillar de seriedad lo que me importan, pero hoy he vuelto a comprobar con alegría que el ciclismo sigue siendo el deporte más cercano. Para mí, el más especial.  Y también es un deporte en el que se aplaude a todos, del primero al último. Además, te permite descubrir o volver a disfrutar de paisajes bellísimos como cada rincón granadino. No hace falta buscar explicaciones para justificar nuestras pasiones, en fin, pero el día de hoy en la ciudad nazarí concentra muchos de los motivos por los que muchos adoramos el ciclismo. 


Cualquier carrera ciclista, sobre todo las de tres semanas, reúne cientos de historias. Hay corredores que se quedaron ayer a las puertas de culminar la prueba, por la extraña dureza de la etapa por Sierra Nevada. Otros celebran hoy simplemente haber terminado, porque llevan penando muchos días por culpa de caídas o enfermedades. Los hay que llegan al final decepcionados, porque nada le ha salido como esperaba en estas tres semanas, y otros radiantes por los éxitos que aún no han terminado de digerir. Si el ser humano se alimenta de relatos, ningún deporte genera tantas historias juntas a la vez como el ciclismo. Otra razón más, claro, para adorar este deporte. 

Aunque la salida de la etapa no fue hasta las cuatro y veinte de la tarde, más de tres horas antes ya había mucho público frente al Carrefour de Granada (por aquello del patrocinio de la carrera). Entre ellos, aficionados con la bandera balear y camisetas de homenaje a Mas. Por supuesto, como en cualquier carrera, también aficionados colombianos, ecuatorianos, mexicanos, franceses, holandeses… Y familiares de algunos de los corredores para los que hoy es un día especial porque cuelgan la bicicleta. Entre ellos, David de la Cruz, del Pinarello Q36.5, que se despide hoy del ciclismo profesional y que recibió el merecido homenaje de la afición. Igual que el carismático Magnus Cort Nielsen (Uno X), el gran Pello Bilbao (Bahrein), el escalador Steven Kruijswijk (Visma-Lease a Bike) y el combativo Jesús Herrada (Cofidis), con quien sus compañeros de equipo tuvieron un preciso detalle, ya que se vistieron camisetas especiales para homenajear su carrera.  



En el muy entretenido control de firmas no han faltado otras historias. Algunas, tristes, como el fin del patrocinio del Kern Pharma que tanto ha peleado este año con ciclistas como Urko Berrade e Iván Ramiro Sosa, un equipo que busca, de momento sin éxito, alguna empresa que le tome el relevo. Otras, entrañables, como la de Jack Haig, que hace seis años ganó en Granada una etapa de la Vuelta a Andalucía y que subió al podio acompañado de su hijo, quien lo miraba todo con esa cara de asombro que adoptamos un poco todos los amantes de este deporte cuando tenemos ocasión de verlo de cerca. 

Y también, por supuesto, historias felices, como la de Mikel Landa (Soudal Quick Step), todavía emocionado por su extraordinaria victorias de ayer, y uno de los corredores más aclamados por el público. La alcaldesa de Granada subió al podio justo cuando subía Landa, por cierto, no sé si por pura casualidad o para intentar recibir aplausos por contagio. Granadino es Carlos Rodríguez (Netcompany Ineos), que no ha tenido su mejor Vuelta, pero a quien estamos seguros que volveremos a ver en su mejor versión. A su lado, un feliz Oscar Onley, mejor joven. 

Varios ciclistas cumplen año hoy, como el siempre carismático Sepp Kuss (Visma-Lease a Bike). Otros no cumplen años, pero le han cogido afición a eso de que el público le cante el cumpleaños feliz, como Lennard Kamna, que según contó divertido Guajardo, es el único ciclista del mundo que cumple años cuatro días seguidos. 

La afición ha aplaudido con ganas a Richard Carapaz (EF), cuarto en la general y gran animador de la carrera por su estilo valiente, y a Wout Van Aert (Visma-Lease a Bike), ganador del maillot verde de la regularidad, elegido supercombativo de la carrera, vencedor de una etapa e ídolo del ciclismo mundial. Su presencia en la Vuelta ha animado y engrandecido a la carrera. Es un corredor que nunca decepciona. A su lado, Matthew Brennan, otro gran protagonista de la prueba, en la que ha dominado con autoridad los finales masivos y ha sumado cinco victorias, aunque se le ha escapado la de hoy tras una preciosa batalla en el circuito final en Granada. 

Aplausos también para Felix Gall (Decathlon CMA CGM), que fue segundo en el el Giro y termina tercero la Vuelta, poca broma, y para Primoz Roglic (Red Bull-Bora), segundo este año y cuatro veces vencedor de esta carrera en la que siempre parece más a gusto y relajado que en ninguna otra, y en cuya historia ha escrito no pocas páginas gloriosas. Otra ovación grande ha recibido Santiago Buitrago (Bahrein), quien ha perseguido de forma incansable un triunfo de etapa, pero que al menos se lleva el maillot blanco a puntos azules de la montaña. 

Por supuesto, Enric Mas ha sido el ciclista más aclamado en ese control de firmas lleno de historias en el que los aficionados hemos podido disfrutar de la cercanía única de nuestros ídolos que ofrece este deporte. Los compañeros del ciclista de Artà en el Movistar han estrenado un nuevo maillot conmemorativo, en rojo y blanco, con aires sanfermineros, que hace un guiño al maillot rojo de líder. Mas, como en todas sus entrevistas durante la Vuelta, se ha mostrado muy cauto y respetuoso. Cualquiera en su lugar, habiendo sufrido tantas críticas despiadadas e irrespetuosas  durante tantos años, después de tanto sufrimiento, podría aprovechar una situación así para callar bocas y revolverse contra quienes tanto odio han escupido contra él. Nada que ver. Ha mantenido una actitud respetuosa y serena. El de hoy es su quinto podio en la Vuelta, pero el primero en el que ocupa el puesto más alto del cajón. Nadie se lo merece más que él. 

De la meta a la salida de hoy había poco más de media hora andando. Quienes no somos de Granada no hemos necesitado mirar Google Maps para llegar hasta el Paseo del Salón,  porque prácticamente es una línea recta y, sobre todo, porque había una auténtica marea humana que hacía el trayecto. Bastaba seguir las gorras rojas. Como en una etapa ciclista, hubo aficionados que se escaparon de lejos, otros a los que les entró la pájara por el calor y algunos que terminaron dando la sorpresa. El recorrido real de la etapa, el de los ciclistas, ha sido bastante más exigente y largo. Un último regalo de la organización a los aficionados y un último esfuerzo para los ciclistas tras su paliza de ayer. Eso sí, la incomprensible presión del sindicato de ciclistas forzó a la organización a tomar los tiempos en el penúltimo paso por la línea de meta. Pese a todo, al final vimos una bonita batalla final. 



La primera vuelta al circuito se hizo a paso lento, tanto que ningún ciclista se quedó cortado en esa primera subida y casi ninguno cogió bidones de los repartían los auxiliares de los equipos justo tras el paso por meta, donde seguí la carrera. El baile empezó a partir del segundo paso por el circuito, cuando el Groupama FDF endureció la carrera y llegaron los primeros cortes. Se formó un grupo de ocho ciclistas en cabeza con Léo Bisiaux (Groupama-FDJ), Valentin Paret-Peintre (Soudal-Quick Step), Milan Vader (Pinarello-Q36.5), Finn Fisher Black (Red Bull-Bora), Axel Laurance (Netcompany Ineos), Bastien Tronchon (Groupama-FDJ), Alessandro Romele (XDS Astana), Matthew Brennan (Visma-Lease a Bike) y Thibau Nys (Lidl-Trek). Tanto el número de equipos representados en el grupo delantero como su perfil invitaba a pensar en que la fuga podía tener éxito, pero el trabajo del equipo Uno-X la echó abajo. Y razones tenían para ello, porque la etapa de la ha terminado llevando Tobias Johannessen, muy emocionado al entrar en meta, que no contaba con ganar hoy en Granada. 

En la penúltima ascensión a la Alhambra, volvió a probarlo Bisiaux junto a Jarno Widar (Lotto-Intermarché), pero fueron cazados por el primer pelotón, el de los ciclistas que iban a disputar la etapa, porque por detrás marchaba el pelotón de los favoritos, ya relajados. El público, numerosísimo, le hacía la ola a Enric Mas, mientras Iván Romeo, grande siempre, jaleaba a los aficionados. 



En la última ascensión atacó Pello Bilbao, muy valiente, muy poderoso. El ciclista vasco daba hoy sus últimas pedaladas en una gran vuelta como ciclista profesional. Lo intentó, pero terminó siendo superado por Axel Laurance. El ciclista francés del Netcompany Ineos, a su vez, fue neutralizado a cinco kilómetros de meta. En un desenlace muy emocionante, ya en las calles de Granada, se sucedieron los ataques y contraataques. Se terminó imponiendo Tobias Johannessen (Uno-X Mobility), tras ganar un impresionante mano a mano con Alessandro Romele (XDS Astana), quien, por cierto, ha hecho una Vuelta sensacional. 

La Alhambra recibe cada día entre 7.500 y 8.000 visitantes cada día. Hoy a quienes contemplan todos los días del año con asombro y fascinación el monumento musulmán más bello de Europa se han sumado los 142 ciclistas supervivientes de la Vuelta a España. Los corredores no han recorrido por dentro esta joya incomparable, pero sí la han podido ver desde fuera y han regalado escenas de una arrolladora belleza para culminar a lo grande una muy notable edición de la carrera, la primera en doce años que gana un corredor español, un espléndido Enric Mas que se reivindica y reivindica a su equipo, el Movistar, a lo grande. 

No puedo terminar esta crónica final de la Vuelta sin recordar que esta carrera comenzó siendo la Vuelta de Tadej Pogacar, que buscaba la triple corona y que empezó la carrera arrasando, pero sufrió una severa caída que le obligó a abandonar en la octava etapa. El esloveno, que demostró ser también humano después de todo, se fue después de haber sido líder desde el primer día y tras haber ganado tres etapas. No podrá volver a competir en toda la temporada, pero seguro que volverá el año que viene con energías renovadas. Y, para entonces, seguirá teniendo la Vuelta como una de las pocas carreras del calendario que no ha ganado.    

Dijo Antonio Machado que “todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás”. A las innumerables razones que justifican la frase del genial escritor, habrá que sumar desde hoy la preciosa etapa final de la Vuelta que ha cogido la ciudad andaluza a las faldas de la Alhambra. Ha sido una fiesta memorable, con una multitud en las calles dando calor humano a los ciclistas (del otro calor también hemos tenido, pero razonable). 

Granada, en fin, ha acogido un inolvidable final de la Vuelta y otra ciudad lorquiana, Santiago  de Compostela, será el punto de partida de la Vuelta en 2027. Ése será el comienzo de otra historia que esperamos volver a contar aquí. 

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