Lorena Wiebes ha sumado hoy su decimocuarta victoria en lo que va de temporada. La ciclista neerlandesa del SD Worx es la corredora del pelotón más habituada a alzar los brazos, pero el triunfo de hoy tiene un premio doble, porque le permite ser la primera líder del Tour de Francia, así que mañana vestirá el maillot amarillo. El final no ha sido, ni mucho menos, el de una clásica etapa llana. No ha sido un sprint al uso. De hecho, Wiebes se ha impuesto en meta por delante de las grandes favoritos para la general, ya que la etapa ha concluido en la Côte Saint François.
Vollering, la mejor velocista del mundo, que tiene una punta de velocidad extraordinaria, ha ganado por delante de Kim Le Court (AG Insurance Soudal) y Demi Vollering (FDJ), tras sufrir para no perder contacto con las favoritas en las rampas más duras de la cota final. También han entrado en ese grupo, entre otras, Elisa Longo Borghini (UAE), Kasia Niewiadoma (Canyon Sram), Pauline Ferrand-Prévot (Visma-Lease a Bike) y Marlen Reusser (Movistar). Por su parte, Paula Blasi (UAE) y Anna van der Breggen (SD Eorx) han cedido ocho segundos; Usoa Ostolaza (Laboral Kutxa), 18, mientras que Dominika Włodarczyk, la colíder del UAE junto a Longo Borghini, que se vio afectada por una caída cerca de meta se ha dejado 37 segundos.
La etapa empezó con la formación de la primera fuga de este Tour, compuesta por Idoia Eraso (Laboral Kutxa), Maud Rijnbeek (Volkerwessels), Nikola Nosková (Cofidis) y Océane Mahe (Ma Petite Entreprise). Tras ellas saltaron Alison Jackson (St Mitchel) y Kiara Lylyk (Mayenne Monbana My Pie), pero no lograron darles alcance.
Las cuatro fugadas alcanzaron una ventaja de hasta seis minutos, pero nunca inquietaron al pelotón. Uno de los grandes alicientes de la escapada era la disputa por los puntos en las cotas de tercera y cuarta categoría. La francesa Mahe ha logrado ponerse líder de la clasificación de la montaña, por delante de Eraso, así que mañana vestirá el maillot blanco a puntos rojos.
A 54 kilómetros de meta, en la Côte de Vulliens, de tercera categoría, el pelotón se redujo apenas una veintena de ciclistas, aunque luego hubo reagrupamiento. Fue un momento de tensión, el primero de la carrera para las ciclistas de la general. Después lo probó en solitario Amanda Spratt (Lidl-Trek), que abrió camino. Entre ellas, Nosková atacó y se fue hacia adelante en solitario, aunque terminó siendo cazada por la propia Spratt, Rijnbeek y Eraso.
A 20 kilómetros de meta se fue al suelo la líder del Movistar, Marlen Reusser, pero logró reintegrarse en el pelotón con la ayuda de sus compañeras.
Las fugadas entraron en los diez kilómetros finales con 45 segundos de ventaja y fueron cazadas pocos kilómetros después. No era día para la escapada hoy, pero han dado visibilidad a sus equipos durante buena parte de la etapa.
En la cota final hubo varios ataques, incluido uno de Vollering, que llega al Tour como la gran favorita a la victoria final tras una temporada impecable. Esos acelerones redujeron a la mínima expresión el pelotón, que pasó a ser un grupo de apenas diez ciclistas, entre las que resistió Wiebes para enfundarse el primer maillot amarillo de líder y, de paso, resarcirse tras la extraña descalificación por el peso de su bicicleta que sufrió en la primera etapa del Giro, en la que había ganado la volata.
El Tour no ha hecho no más que empezar y hoy ya se ha visto a las grandes aspirantes a la general en liza. Todos los equipos tienen muy claras sus jerarquías. El FDJ Suez apuesta por Vollering, claro, mientras que el Visma-Lease a Bike lo dará todo para que Pauline Ferrand-Prévot pueda revalidar su victoria del año pasado, tras una temporada modesta. El Canyon-Sram trabajará para Kasia Niewiadoma y el Movistar, para Marlen Reusser. El UAE parte con más opciones. Por galones y veteranía, Elisa Longo Borghini es la jefa de filos del equipo emiratí, pero comparte esa posición con Dominika Włodarczyk, que fue cuarta el año pasado en el Tour y que hoy se ha dejado 37 segundos por una caída. ¿Y Paula Blasi? La ciclista española, gran revelación de esta temporada, que viene de ganar la Vuelta a España, ha declarado en entrevistas que el equipo le ha encargado partir en su debut en el Tour como gregaria de Longo Borghini y de Wlodarczyk.
Blasi, que la próxima temporada cambiará de equipo, muy probablemente, rumbo al Movistar, respetará las órdenes del equipo, pero la carretera pondrá a cada una en su sitio. Vista la forma de correr y la ambición de Blasi, sin que eso signifique en ningún momento desobedecer las órdenes de su equipo, no parece probable que la ciclista española se vaya a dejar ir en las etapas clave para la general, como la contrarreloj individual del martes.
Es una ciclista joven, tiene 23 años, y este es su primer Tour, pero es que viene de ganar la Vuelta tras un recital en el Angliru. No hay ningún motivo para pensar que no pueda estar con opciones de disputar el podio. Y si algo ha demostrado Blasi es que la presión no le pasa factura. El tiempo y la carretera dirán. De momento, Blasi vestirá mañana el maillot blanca de líder de las jóvenes.
Mañana, segunda etapa, de nuevo por territorio suizo, con final en Ginebra. Aunque el recorrido es escarpado, con dos cotas de cuarta y tres de tercera que animarán la disputa de la clasificación de la montaña, el final es menos exigente que el de hoy, así que es un desenlace propicio para el sprint. Nueva ocasión para Wiebes.


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