A sus 20 años recién cumplidos, Paul Seixas, el niño prodigio del ciclismo mundial, ha conquistado Il Lombardia, el primer monumento de su carrera. Se ha convertido en el ciclista más joven de la historia en ganar la centenaria clásica italiana gracias a un acelerón descomunal en la exigente subida a Civiglio, en la que ha ido dejando atrás uno a uno a sus principales rivales. No ha llegado a ser un ataque, no se puso de pie en ningún momento, fue un demoledor ritmo sostenido que nadie pudo seguir.
El portentoso Seixas, cuarto en el Tour de Francia en el año de su debut, ganador de una etapa de la Volta ao Algarve, de la Faun-Adèche Classic, de la Flecha Valona, de tres etapas y la general de la Itzulia y bronce en el Mundial contrarreloj, redondea una temporada de ensueño con una soberbia victoria en el último monumento del año que lo acredita como uno de los grandes.
El otoño es siempre una estación melancólica, en la que se deja atrás el verano, toca empezar a abrigarse y los árboles cambian el verde por las tonalidades ocres. En el ciclismo, que tanto se parece a la vida, ocurre un poco lo mismo, y la llegada del otoño nos recuerda también que se acerca el final de una temporada en la que sin duda Paul Seixas ya era uno de los grandes nombres propios, más aún después de lo de hoy.
Seixas ha inscrito su nombre en el palmarés de Il Lombardia, conocida precisamente como la clásica de las hojas muertas, el único monumento otoñal, alejado en el calendario de las otras cuatro grandes clásicas, disputadas en primavera, nos ha regalado un triunfo colosal del ciclista joven que más ha asombrado al planeta ciclista desde que un tal Tadej Pogacar empezó a llamar la atención de los aficionados hace ya unos cuantos años. En ausencia del esloveno, ganador de las cinco últimas ediciones en Lombardía, hoy Seixas ha sido el dominador incontestable de la prueba italiana.
La ambición de Seixas, que está a la altura de su talento, siempre ha sido convertirse en uno de los mejores ciclistas del mundo y ser competitivo en las mejores carreras. Por eso no se conformó del todo con el cuarto puesto del Tour, aunque es una plaza extraordinariamente meritoria con 19 años. Y por eso también pidió perdón por no haber sido capaz de disputar el maillot arcoíris en Montreal. Porque él siempre se exige a sí mismo lo máximo, porque está hecho de la pasta de los grandes campeones. Pese a su insultante juventud y a la calidad de sus rivales, él siempre sale a ganar. Y hoy lo ha hecho a lo grande en Il Lombardia.
La carrera comenzó con un corte de mucho nivel, formado por Ben O’Connor (Jayco-AlUla), Andrea Mifsud (Polti Visit Malta), Johannes Kulset (Uno-X), Michael Leonard (EF), Maxime Decomble (Groupama-FDJ), George Bennett (NSN), Pau Martí (NSN), Antonio Tiberi (Bahrein), Fausto Masnada (MBH Bank), Sylvain Moniquet (Cofidis), Gijs Leemreize (Picnic Post NL), Louis Vervaeke (Soudal Quick Step), Victor Campenaerts (Visma-Lease a Bike) y Julien Bernard (Lidl-Trek).
Giulio Pellizzari hizo un trabajo muy fuerte para Remco Evenepoel (Red Bull-Bora). El italiano marcó un ritmo muy exigente en la primera ascensión a San Fermo della Bataglia, cuando quedaban 28 kilómetros para el final. Ese ritmo descolgó, entre otros, a Matteo Jorgenson (Visma-Lease a Bike), Primoz Roglic (Red Bull-Bora) y Juan Ayuso (Lidl-Trek), entre otros.
En la exigente subida al Civiglio aceleró Seixas y un primer momento respondió a su movimiento el campeón del mundo, Brandon McNulty, en labores de gregario de Isaac Del Toro. El acelerón del ciclista francés provocó una gran selección en el grupo y, entre otros, se quedó cortado Remco Evenepoel, que estrenaba hoy su maillot de campeón de Europa, pero que no ha podido hacer nada ante un intratable Seixas.
El brillante ciclista francés no se detuvo, siguió imponiendo un ritmo descomunal, que sólo pudieron seguir Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5) y Giulio Ciccone (Lidl-Trek), mientras que por detrás los seguía de cerca Enric Mas (Movistar). A 18 kilómetros de meta, cuando restaba un kilómetro y medio para la cima del Civiglio, Seixas se fue el solitario hacia adelante, mientras que Ciccone y Mas se quedaron en su persecución.
A seis de meta, en la subida a San Fermo della Bataglia, Mas dejó atrás a Ciccone y se lanzó a por la segunda plaza, que logró el meta el balear y con la que el ganador de la Vuelta concluye un año sensacional. Por su parte, Ciccone logró conservar la tercera plaza del podio, mientras que Pello Bilbao (Bahrein), muy emocionado en meta, ha cerrado su admirable carrera deportiva con un gran séptimo puesto. Se echará de menos al ciclista vasco. El ciclismo también se parece en eso a la vida: unos vienen, Seixas, con 20 años, y otros van, Bilbao, con 36, y todos van escribiendo la historia de este deporte único que se va acercando al final de una nueva temporada.

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