Tadej Pogacar acaba de ganar en solitario su cuarta Lieja-Bastoña-Lieja, que es ya su decimotercer monumento. Hasta aquí, todo normal. Recital descomunal del mejor ciclista del mundo. Todo en orden. Sí, Pogacar sigue siendo el rey. Por supuesto, continúa sin tener rival en casi ningún sitio, sólo en la París-Roubaix y poco más. Pero hoy el show de Pogacar ha tenido un invitado de excepción, el recital de hoy ha sido un poco distinto gracias a un insolente ciclista de 19 años, Paul Seixas, que ha confirmado un día más que ya está entre los mejores corredores del mundo y que aspira a ser el sucesor del esloveno.
Pogacar (UAE) ha ganado como siempre, pero la carrera ha sido un poco distinta gracias a Seixas (Decathlon). Desde la salida, de hecho, que fue mucho más animada de lo habitual. Se rompió el grupo muy pronto y quedó por delante un primer pelotón con unos 50 ciclistas, entre los que estaba Remco Evenepoel (Red Bull-Bora), que llegó a tener una ventaja cercana a los cuatro minutos con un segundo pelotón en el que se quedaron Pogacar y Seixas.
Fue una situación peligrosa para el amo y señor del ciclismo mundial. No perdió los nervios Pogacar. Su equipo, el UAE, sobre todo un enorme Tim Wellens, tiró del segundo pelotón. También se unió Antoine L'Hote, gregario de Seixas. A falta de 90 kilómetros de meta se reagruparon los dos grupos. Solventaron esa situación crítica a tiempo para jugarse la carrera en sus puntos decisivos de siempre. De fondo, La Redoute, la más mítica cota de la clásica decana del ciclismo mundial, a la que no llegó en el grupo delantero Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5), cortado bastante antes.
Como se esperaba, como siempre, Pogacar atacó en La Redoute, pero esta vez, noticia, no logró descolgar a Seixas, soberbio, descomunal. Lo nunca visto. Pogacar aceleraba y alguien se pegaba a su rueda, había un rival a su altura y ese rival tenía 19 añitos y estaba corriendo por primera vez en el cuarto monumento del año. El futuro ya está aquí.
Pogacar y Seixas, Seixas y Pogacar, tanto monta, abrieron camino con rapidez. Estaban a otro nivel. Con mucha diferencia sobre el resto. Pogacar ha reconocido en la entrevista el meta que le impresionó la capacidad de resistencia del francés. La falta de costumbre. A 14 kilómetros de meta, en el final de la cota de la Roche-aux-Faucons, Pogacar sí descolgó al francés y pronto elevó por encima del medio minuto su ventaja. Hasta ahí llegó el heredero. Reventó Pogacar a Seixas, que resistió hasta el límite de sus fuerzas y dio una demostración soberbia de lo que es capaz.
En meta, el mejor ciclista del mundo abrazó y dio la enhorabuena al francés, que a sus 19 años aspira a todo y que, pese a lograr un extraordinario segundo puesto en su debut en la Lieja-Bastoña-Lieja, entró en meta con una media sonrisa que parecía mostrar que, en efecto, estaba feliz, pero que también sentía rabia por no haber ganado. Porque él, incluso ante Pogacar, el caníbal del siglo XXI, corre siempre para ganar. Bendita insolencia de Seixas, que no sabe lo que es la presión ni la conoce. Es el ciclista más joven en hacer podio en la Lieja-Bastoña-Lieja en más de un siglo.
Según una noticia publicada hoy por Le Monde, el Decathlon se tomará unos diez días a partir de ahora para decidir si Seixas correrá o no el Tour de Francia. Su calendario para la temporada sólo llegaba hasta Lieja. A partir de ahí, se iría viendo. Ahora la presencia de Seixas en el Tour es un debate nacional en Francia y no parece fácil imaginar un escenario en el que no sea de la partida. Falta sólo la confirmación oficial.
Por cierto, en la entrevista en meta, Pogacar dijo que la victoria era especial para él porque no corría tantas carreras. Entiendo lo que quiere decir, pero no deja de tener su gracia que afirme tal cosa el esloveno, que viene de firmar una majestuosa temporada de clásicas y que ha roto con la tradición de los últimos años de los vueltómanos de centrarse en el Tour y poco más. El año de Pogacar empieza mucho antes y no termina hasta el Mundial. Corre y gana todo el año. Esta temporada ha ganado la Strade Bianche, la Milán-San Remo, el Tour de Flandes y la Lieja Bastoña-Lieja. Es decir, tres de los cuatro monumentos disputados hasta ahora y la clásica que muchos llaman ya el sexto monumento, por el nivel de la clásica de las carreteras blancas. Admirable una vez más Pogacar, por más que hoy, como es lógico, comparta protagonismo con su sucesor.
Decididas las dos primeras plazas del podio, faltaba por decidir la tercera posición. En la Roche-aux-Faucons, Mattias Skjelmose (Lidl-Trek) saltó del grupo perseguidor en busca de esta tercera plaza y tomó una cierta ventaja, pero nunca la suficiente como para estar confiado. A unos cinco kilómetros, cuando su renta era de apenas cinco segundos, atacó por detrás Evenepoel. No abrió hueco, pero el belga sí impuso en el sprint por la tercera plaza. En sexta posición terminó Pello Bilbao (Bahrein).
Hoy también se ha disputado la etapa final de la Vuelta a Asturias, con meta en Oviedo y un nuevo triunfo de etapa de Edgar Cadena (Storck) y victoria en la general para Nairo Quintana (Movistar), quien ha estado acompañado en el podio final por Adrià Pericas (UAE) y por Diego Pescador (Movistar).


Comentarios