Un día más en la oficina para Tadej Pogacar. El ciclista esloveno del UAE ha ganado la segunda etapa en línea del Tour de Romandía, del que, por supuesto, es todavía más líder que ayer, pero posiblemente menos que mañana, dado el perfil montañoso de casi todas las etapas de la prueba suiza.
Una vez más, Pogacar ha ganado al sprint, porque él vence como sea y donde sea, porque no tiene ninguna necesidad de atacar desde lejos ni de gastar medio gramo de fuerza de más. No diremos que se está paseando, porque sería un tanto irrespetuoso para sus rivales, pero parece más que evidente que Pogacar está ganando casi por rutina, con el piloto automático puesto.
Hoy la etapa ha estado protagonizado por Filippo Conca (Jayco-AlUla), Henri-François Renard-Haquin (Picnic-Post NL), Jakob Söderqvist (Lidl-Trek) y Roland Thalmann (Tudor), que se han pasado casi todo el día en fuga. Primoz Roglic trabajó para su compañero en el Red Bull-Bora, Florian Lipowitz, en la última ascensión del día.
A falta de cuatro kilómetros de meta, cuando sólo Söderqvist quedaba en cabeza, aceleró Jefferson Cepeda (Movistar) y Pogacar se pegó a su rueda. Con ese acelerón dieron caza al último superviviente de la fuga. Al poco volvió a acelerar Cepeda, pero tampoco abrió hueco. Pogacar saltó con facilidad ante cualquier movimiento. A dos kilómetros quien aceleró fue Lipowitz. Tampoco se inmutó Pogacar y pudo cerrar el hueco sin apuros.
Al campeón del mundo sólo le quedaba ya rematar y lo hizo en un muy ajustado sprint ante Dorian Godon (Ineos), que venció la etapa prólogo de la prueba, la única de la carrera suiza que no ha ganado Pogacar. Mañana, más.

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