Cuarta victoria de Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) en el Giro de Italia, la primera enfundado en la maglia rosa de líder. El ciclista danés no tiene rival, no lo tuvo nunca, y hoy ha vuelto a hacer lo que ha querido cuando ha querido. Esta vez, atacó a seis kilómetros y medio de la cima de Carì y, por supuesto, dejó atrás a todos los demás. Ganó con claridad, con más de un minuto de ventaja en meta, y ya aventaja en más de cuatro minutos al segundo clasificado en la general. Está en otro nivel y no necesita hacer exhibiciones, porque ya piensa también en el Tour de Francia.
Ha sido otro día redondo para el ciclista danés, que como siempre, ha celebrado la victoria besando una foto de su familia en el manillar y un anillo. Como es muy superior a todos los demás y como lo suyo es una rutina victoriosa, parece que casi se da por hecho todo, pero la de hoy es ya su cuarta victoria de etapa en el Giro (a dos del récord de triunfos parciales en la corsa rosa de Tadej Pogacar) y se dirige a formar parte del selecto grupo de corredores con las tres grandes vueltas en su palmarés, un grupo donde no está Pogacar. Palabras mayores.
Sin opciones de alcanzar la maglia rosa, que en realidad nunca tuvieron, los otros ciclistas de la general piensan en el podio y ahí la batalla está muy igualada. Toda la emoción que no tiene la disputa del liderato, que no es tal porque Vingegaard es muy superior, la tendrá de aquí al final la de los otros dos puestos del podio. Felix Gall (Decathlon) saca apenas 24 segundos a Thymen Arensman (Ineos), 57 segundos a Jay Hindley (Red Bull-Bora) y 1:37 ya a Afonso Eulálio (Bahrein). El primer español en la general es David de la Cruz (Pinarello Q36.5), decimocuarto, mientras que Igor Arrieta (UAE) es vigésimo y Markel Beloki (EF), vigesimoprimero.
La película de la etapa ha sido muy similar a la de las anteriores etapas de montaña. Se formó una escapada con Jardi Christian Van der Lee (EF), Josh Kench (Groupama FDJ), Giulio Ciccone (Lidl-Trek), Juanpe López (Movistar), Einer Rubio (Movistar), Chris Harper (Pinarello Q36.5), Filippo Zana (Soudal-Quick Step), Alan Hayhetly (Jayco-AlUla), Frank van den Broeck (Picnic PostNL), Alessandro Toneli (Polti Visit Malta), Jan Christen (UAE), Jhonatan Narváez (UAE) y Diego Ulissi (XDS Astana). El Visma-Lease a Bike no dio casi ningún margen a los fugados y, además, en algunos momentos de la etapa también tiró del pelotón el Decathlon de Gall.
Narváez logró acortar distancia con Paul Magnier (Soudal-Quick Step) en la clasificación de la maglia ciclamino. Ahora está a sólo tres puntos. Aunque Ciccone sumó puntos en los puertos, Vingegaard es líder muy destacado en la clasificación de la montaña, por su parte, Rubio y Harper fueron los escapados que más resistieron en cabeza, a pesar de que el equipo de Vingegaard se echaba encima. Harper, que se fue en solitario, comenzó la ascensión final a Carí con apenas 50 segundos de ventaja. Fue neutralizado enseguida.
El Red Bull-Bora de Giulio Pellizzari y de Jay Vine se puso a tirar del gran grupo, pero enseguida dejó de hacerlo cuando Pellizzari se quedó descolgado, totalmente desfondado. A algo más de nueve kilómetros de meta también perdió contacto con el grupo el segundo clasificado en la general, Eulálio, que ahora se mantiene quinto.
Tras el trabajo de Sepp Kuss, fue Davide Piganzoli quien hizo una enorme criba para su líder, Vingegaard. Sólo resistieron el ritmo del equipo neerlandés, además de Vingegaard y Piganzoli, Felix Gall (Decathlon), Hindley, Egan Bernal (Netcompany Ineos) y Thymen Arensman (Netcompany Ineos). Y ya. A seis kilómetros y medio del final atacó Vingegaard. Gall respondió a su ataque, pero sólo resistió unos pocos metros tras él antes de que el ciclista danés, amo y señor de la carrera, lo dejara atrás y se lanzara a por su cuarta victoria etapa.
Vingegaard, de otro planeta, sacó más de un minuto en meta. Tras él, pensando ya en el podio, lo máximo a lo que el resto de ciclistas puede aspirar en este Giro, quedaron Gall, Hindley, Arensman y Derek Gee (Lidl-Trek), que ahora es sexto a más de dos minutos y medio del podio. El austriaco entró segundo, con lo que se llevó cuatro segundos de bonificación, mientras que Hindley, que fue tercero, se llevó dos segundos.
Si hoy ha habido mucha lucha para formar la escapada, mañana todo hace indicar que la habrá aún más porque el recorrido se presta a una fuga consentida, siempre que sea del gusto de Visma-Lease a Bike y Vingegaard no quiera ir a por otro triunfo parcial, que todo podría ser. Puede ser un bonito día para quienes buscan un triunfo de etapa, es decir, quedarse con las migajas que vaya dejando el amo y señor de esta carrera.

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