Waerenskjold sorprende en la etapa más rápida de la historia del Tour

 

50,91 kilómetros por hora. Es la velocidad de la undécima etapa del Tour de Francia, lo que la convierte en la más rápida de la historia de la carrera. Por si no era ya suficiente motivo de celebración para el noruego Soren Waerenskjold (Uno-X) estrenar su palmarés en la mayor carrera del mundo y sorprender a los mejores velocistas, además lo ha hecho marcando una velocidad récord, nunca antes vista en una etapa en línea del Tour. No se sabe por cuánto tiempo, porque el pelotón vuela cada vez más rápido, pero de momento su nombre está ligado a la etapa más rápida de la historia del Tour. 

Tanta velocidad ha tenido la etapa, tan rápido han corrido hoy los ciclistas, como con prisa, que el sprint ha sido muy desorganizado y un tanto caótico. Y en ese desconcierto se ha movido mejor que nadie Waerenskjold, que ha lanzado un demarraje lejano, que parecía muy arriesgado, pero que le ha servido para imponerse por delante de Olav Kooij (Decathlon CMA CGM) y de Jasper Philipsen (Alpecin-Premier Tech). 

Antes del triunfo sorprendente de Waerenskjold, su equipo, siempre combativo, había metido en la fuga del día a Anthon Charmig, quien fue cabeza de carrera durante buena parte de la etapa junto a Nelson Oliveira (Movistar), Mathis Le Berre (TotalEnergies) y Julian Alaphilippe (Tudor). Este último, dos veces campeón del mundo y ya lejos de su mejor versión, pero con el pundonor intacto, se quedó cortado en una de las cotas del día y no pudo prolongar el pulso al pelotón tanto como sus compañeros de aventura. 



Porr lo demás, el día ha tenido una anécdota y una cierta polémica, o quizá no llegue a tanto, un runrún que va a más. La anécdota ha sido la decisión de Juan Ayuso (Lidl-Trek) de acudir al control de firmas con la camiseta de la selección española de fútbol, para celebrar la victoria de anoche ante Francia. Contaba divertido que no buscaba ofender a nadie y que algún que otro pitido y abucheo ha recibido. Esta noche los ciclistas no podrán ver la otra semifinal del Mundial entre Inglaterra y Argentina, porque es muy tarde para ello, pero como el lunes es la segunda jornada de descanso y no tendrán que madrugar, seguro que sí podrán ver la final del domingo. 

La polémica, o el runrún insistente que va camino de ser una polémica, son los abucheos de alguna gente a Tadej Pogacar. Gente que no debe de ser aficionada al ciclismo de verdad, porque nadie que ame este deporte abuchea a un ciclista, eso para empezar, aquí siempre se aplaude y anima a todos los corredores, del primero al último, y también porque nadie que ame de verdad el ciclismo puede sentir por Pogacar nada distinto a la admiración más profunda. Pero resulta que hay personas que creen que Pogacar y el UAE deberían dejar ganar a otros y que no deberían buscar la victoria cuando quieren y pueden hacerlo. De locos.

Pogacar habló ayer sobre esto y le quitó importancia. Dijo que se inspiraba en el tenista Novak Djokovic y su forma de crecerse ante los abucheos y las críticas. Por su parte, el gran rival de Pogacar, Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) ha sido hoy preguntado sobre está cuestión y su respuesta a quienes pitan a Pogacar ha sido impecable:“que se queden en sus casas”. Nada más que añadir. 



Mañana, nueva ocasión para los velocistas, aunque con un recorrido algo más escarpado. 

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