Confirmado, Tadej Pogacar quiere portar el maillot rojo de líder todas las etapas de la Vuelta hasta el final en Granada. Es decir, Tadej Pogacar portará el maillot rojo de líder todas las etapas de la Vuelta hasta el final en Granada. Como quien frotaba la lámpara mágica de Aladin, sus deseos son órdenes. El esloveno quiere seguir divirtiéndose y busca nuevos retos. Ya sabes que gana las carreras y las domina a su antojo, así que tiene que encontrar nuevas motivaciones. Y por qué no liderar la Vuelta de inicio a fin. Hoy se ha escapado en solitario a 50 kilómetros de meta, ha arrasado en meta con más de dos minutos y medio de ventaja sobre sus más inmediatos perseguidores y se ha dado un paseo por Andorra, como una especie de entrenamiento, sin dar la impresión, ni de lejos, de que fuera a tope.
Pogacar sentenció el Tour en la sexta etapa y ha sentenciado la Vuelta en la cuarta. En realidad, las dos carreras estaban más que sentenciadas antes de que se tomara la salida. No hay color. Nadie está ni remotamente cerca del campeón del mundo. A partir de ahí, Pogacar decide cómo, cuándo y dónde protagoniza su nueva exhibición. Y así va escribiendo su gloriosa historia.
Sólo queda rendirse a la evidencia y volver a celebrar la inmensa suerte de poder ver a semejante portento. Porque este ciclista convierte en rutinario lo excepcional. Pogacar corre para la historia. No tiene rivales. Está aquí para alcanzar la Triple Corona tras sus cinco Tour y su Giro. Es extraordinariamente superior al resto. Juega en otra liga. Y cada vez quedan menos dudas de que se retirará siendo el mejor ciclista de todos los tiempos, por grande que sean la leyenda y el palmarés de Eddy Merckx. Hay quien considera que ya lo es. Cuando Pogacar está presente, hasta hoy, con la excepción de la París-Roubaix, y todo llegará, la segunda plaza es lo máximo a la que pueden aspirar los otros corredores, salvo caída o contrariedad sobrevenida del ciclista esloveno. No tiene rival.
Tras la tormenta de granizo de ayer, que obligó a suspender la tercera etapa, hoy el sol lucía desde la salida de la corta pero exigente cuarta etapa de la carrera española. En la primera ascensión del día al Port d’Envalira, se formó una fuga numerosa con cuatro ciclistas del Visma-Lease a Bike (Wout Van Aert, Matthew Brennan, Ben Tullet y Bruno Armirail), dos del Movistar (Raúl García Pierna y Pablo Castrillo), dos del NSN (Jan Hirt y Alexey Lutsenko) y otros dos del Picnic Post NL (Gijs Leemreize y Mattia Gaffuri), junto a Finn Fisher - Black (Red Bull-Bora), , Paul Double (Jayco-AlUla), Mario Aparicio (Burgos Burpellet BH), Simon Dalby (Uno X), Edward Dunbar (Pinarello Q36.5), Lorenzo Fortunato (XDS Astana), Iván Ramiro Sosa (Kern Pharma) y Gregor Steinhauser (EF).
Del pelotón se puso a tirar entonces el Decathlon CMA CGM, que no había metido a ningún ciclista en la fuga, y que marcó un ritmo muy exigente pensando en las opciones para la general de Felix Gall. Era una apuesta valiente del equipo francés pero, ay, Pogacar tenía otros planes, y a 50 kilómetros de meta lanzó un ataque demoledor en plena subida a la Collada de Beixalis. Gall aguantó a la rueda de Pogacar unos diez segundos, siendo generosos. La ventaja del esloveno se disparó desde entonces. Nadie lo vio ya hará la meta.
La portentosa exhibición de Pogacar, otra más, ha inaugurado oficialmente la única batalla real de la general, la del segundo puesto. En realidad, nadie en su sano juicio pensaba en ningún momento que pudiera arrebatarle al ciclista esloveno el primer puesto, pero después del recital de hoy, ya queda más que certificado que toda la disputa en la general será por los otros dos puestos del podio. Y esa batalla sí parece abierta e igualada. Ya con Pogacar en solitario en cabeza, muy, muy lejos del común de los mortales, A 33 kilómetros de meta atacó Gall y tras él se fue Oscar Onley (Netcompany Ineos). Después se juntaron Primoz Roglic (Red Bull-Bora), Enric Mas (Movistar) y Sepp Kuss (Visma-Lease a Bike). Tras ellos quedaron Richard Carapaz (EF), Mattias Skjelmose (Lidl-Trek), Gregor Mühlberger (Decathlon CMA CGM) y Jarno Widar (Lotto Intermarché).
Cuando los dos grupos perseguidores se agruparon, Gall mandó a su coequipier Mühlberger a marcar un ritmo duro que dejó cortado a Skjelmose en la ascensión a Ordino. Lanzó un tímido ataque Gall. Después hizo lo propio Onley, en este caso, con más fuerza, justo antes de coronar y lanzarse en el descenso, lo que provoco que Carapaz se descolgara. Widar fue segundo en meta a 2:38 de Pogacar y Gall, tercero.
Ahora Pogacar aventaja en 3:21 a Roglic. Esa distancia, en condiciones normales, no hará más que crecer de aquí al final de la carrera. Tercero es Mas, a once segundos de Roglic. Los dos son ciclistas acostumbrados a dar su mejor versión en la Vuelta, como si aquí se sintieran más relajados y confiados. Es una gran noticia contar con los dos al máximo nivel.
Kuss, la baza del Visma-Lease a Bike para la general y vencedor de esta carrera hace dos años, está a 23 segundos de Roglic; Onley, que se muestra en un gran estado de forma, a 24; Carapaz, al que le puede pasar factura el cansancio acumulado del Tour y la carga de días de competición, a 29; Gall, penalizado por su discreta crono, pero que ya fue el primero de los mortales en el Giro ante un inmenso Vingegaard, a 36; Skjelmose, que hoy ha flaqueado, y Widar, que ha rendido a un nivel muy alto, a 45, y Jay Vine (UAE), a 50. La lucha por las dos plazas restantes del podio sí queda muy abierta y parece muy igualada, todo lo que no está la inexistente batalla por la victoria.
Mañana, etapa para los pocos velocistas que están en liza, con una cita de tercera lo suficientemente cerca de meta como para animar el desenlace.
En el Tour del Povenir hoy también ha sido día de montaña. Kasper Borremans (Bahrein) ha logrado la victoria tras una valiente escapada en solitario en la subida final al Iseran. Por su parte, Lorenzo Finn (Red Bull-Bora) ha conservado sin problemas el liderato.



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