Si el Giro de Italia fuera una serie, y en cierta forma lo es, diríamos que el equipo de guionistas de este año es de los mejores. Ni un día sin emoción ni intriga en lo que va de carrera. Lo habitual en la primera semana de una gran vuelta es, antes o después, andar debatiendo sobre cómo hacer más emocionantes las etapas iniciales, sobre la importancia de no acumular demasiadas jornadas seguidas destinadas la sprint, sobre cómo añadir puntos de interés todos los días para atraer a los espectadores dado que ahora las carreras de las carreras de tres semanas se retransmiten íntegras por televisión. Ese debate, de momento, ni está ni se le espera en este maravilloso comienzo del Giro.
Si el primer día de la carrera ya vimos a Tadej Pogacar en acción, sólo superado por Jonathan Narváez en el desenlace, en el segundo se impuso ya Pogacar en solitario tras un ataque en la ascensión final, en el tercero el propio Pogacar y el segundo de la general, Geraint Thomas, intentaron sorprender al pelotón cuando todo parecía designado al sprint y en el cuarto hizo lo propio Filippo Ganna, hoy también hemos asistido a un final trepidante y que en nada casa con ese guión no escrito que suelen tener las etapas de la primera semana de una gran vuelta.
Hoy se formó una primera fuga, con Simon Geschke (Cofidis), Lewis Askey (Groupama-FDJ), Mattia Bais (Polti Kometa) y Manuele Tarozzi (VF Bardiani), que fue cazada muy lejos de meta, cuando aún restaban unos 90 kilómetros para el final. Pronto se formó otra escapada más, esta vez con Benjamin Thomas (Cofidis), Enzo Paleni (Groupama-FDJ), Michael Valgren (EF) y Andrea Pietrobon (Polti Kometa), que tomó una distancia significativa en relativo poco tiempo.
Los equipos de los velocistas suelen controlar a la perfección las diferencias de los fugados. Aprietan más o menos al frente del pelotón según les haga falta, juegan al gato y al ratón con ellos. Sin embargo, ay, a veces hay sorpresas y los escapados obtienen un merecido premio a su entrega y a su osadía. Hoy ha sido uno de esos días. Los equipos de los hombres rápidos no midieron bien esta vez, subestimaron a los escapados, y el cuarteto delantero entró en el último kilómetro con unos 20 segundos de ventaja.
En el desenlace entre los cuatro también hubo emoción. El primero que se lanzó, fortísimo, fue Pietrobon, del equipo de Contador, que seguro que llegó a soñar con la victoria. La acarició. Sin embargo, Benjamin Thomas, que también corre en pista, protagonizó un sprint extraordinario desde atrás. Entró el último en la recta de meta y terminó el primero. Chapeau. Es la victoria más importante de su carrera deportiva en ruta. En las declaraciones a los periodistas se le vio realmente exultante. “Todo es perfecto hoy”, dijo.
Más allá de celebrar la magnífica primera semana de este Giro, tiene sentido preguntarse por qué este año está siendo tan emocionante la primera semana, tan inusualmente emocionante, diría. El recorrido incluye, claro. Los dos primeros días fue mucho más exigente de lo habitual en los comienzos de grandes vueltas (si exceptuamos la salida del Tour el año pasado en Euskadi). En las tres siguientes etapas, más proclives al sprint, hacia pequeñas subidas que invitaban a ver ataques. También creo que incluye que hay una pléyade de grandes velocistas y ninguno que sea claro dominador respecto al resto. El abanico está muy abierto y eso puede llevar que los equipos de los hombres rápidos recelen un poco de más a la hora de involucrarse en las tareas de caza, conscientes de que hay muchas otras escuadras con bazas para conseguir la victoria. Con todo, el factor clave es el de siempre: la actitud valiente y atrevida de los corredores. Entre todos nos están regalando un inicio de carrera soñado.
Lamentablemente, de lo que no nos libramos es de otro clásico de las primeras etapas de una gran vuelta: las caídas. Hoy Fabio Jakobsen, que se fue al suelo ayer, lo ha pasado realmente mal. También ha habido hoy varias caídas como en la que se vio envuelto Christophe Laporte.
Mañana, esperemos, más de lo mismo: día que suficiente podría concluir al sprint porque hay tres tramos de sterrato. Se espera fiesta.
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