Si ayer la noticia era que Tadej Pogacar a veces, y sólo a veces, muy de vez en cuando, no gana, hoy la noticia es que el ciclista esloveno también sabe ganar como el común de los mortales, sin exhibirse en solitario durante muchos kilómetros. Todo en orden, aunque con más emoción de lo habitual cuando el campeón del mundo está en carrera.
Pogacar ha ganado hoy la segunda etapa del Tour de Romandía, que ya pasa a liderar, pero lo ha hecho sin escaparse en solitario y sin poder (o quizá sin querer) dejar atrás a sus rivales. Ha tenido que esprintar ante Lenny Martínez (Bahrein), Florian Lipowitz (Red Bull-Bora) y Jorgen Nordhagen (Visma-Lease a Bike). Y eso es toda una novedad para el ciclista del UAE, al que solemos ver ganando tras grandes recitales.
Fue en la subida a Ovronnaz donde atacó Pogacar y resistió su acelerón Martínez. Al poco llegaron a su altura Lipowitz y Nordhagen. Y los cuatro se disputaron el triunfo parcial al sprint, con victoria para Pogacar. El esloveno aventaja ya en la general en 13 segundos a Lipowitz, en 20 segundos a Martínez y en 23 segundos a Nordhagen. El muy montañoso recorrido de la prueba suiza parece más que propicio para que Pogacar, ya veremos si la versión humana o la del ser superior que suele ser encima de una bicicleta, vuelva a ganar.
Antes del sprint ganado por Pogacar, los nombres propios del día han sido los de Dillon Corkery (Picnic PostNL), Alexy Faure Prost (Picnic PostNL), Patrick Gamper (Jayco-AlUla), Pietro Mattio (Visma-Lease a Bike), Sam Oomen (Lidl-Trek), Roland Thalmann (Tudor) y Louis Vervaeke (Soudal-Quick Step), que formaron la escapada inicial de la primera etapa en línea.

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