Van Aert derrota a Pogacar en una París-Roubaix memorable


Wout Van Aert ha dado hoy la sorpresa en una de las mejores ediciones que se recuerdan de la París-Roubaix y también en la más rápida de la historia, ya que han volado a 48,9 kilómetros por hora. La carrera, que hoy ha sido más infierno del norte que nunca, con multitud de caídas, pinchazos y averías mecánicas, se ha decidido en un trepidante mano a mano entre el ciclista belga y Tadej Pogacar en el velódromo más famoso del mundo. Ha sido un memorable día de ciclismo con multitud de alternativas y tensión hasta el final. Es el segundo monumento del palmarés de Van Aert tras la Milán-San Remo de 2020 y es quizá la más importante y especial victoria de su carrera. La emoción del corredor belga en meta lo decía todo. 

La clásica se presentaba como un nuevo capítulo del duelo entre Pogacar, en busca del único monumento que le faltaba y de igualar a Rik Van Looy, Eddy Merckx y Roger De Vlaeminck, los únicos ciclistas con los cinco monumentos en su palmarés, y Mathieu Van der Poel, que perseguía igualar a Roger De Vlaeminck y Tom Boonen con cuatro victorias en la carrera francesa. Al final no ha ganado ninguno de los dos máximos favoritos, que tendrán que esperar al año que viene para intentar cumplir con sus objetivos de entrar aún más en la leyenda de este deporte. Hoy la victoria ha sido para un inconmensurable Van Aert, que se ha impuesto con claridad en el sprint a dos frente a Pogacar, después de una carrera llena de contratiempos para todos los favoritos. 

El esloveno, que vuelve a ser segundo en su segunda participación en la París-Roubaix, se ha quedado a las puertas de convertirse en el primer ciclista de la historia en encadenar cinco victorias consecutivas en los monumentos. El empeño de Pogacar por ganar allí donde más le cuesta, de entrar aún con más fuerza en el Olimpo del ciclismo, lo hace todavía más grande. Hoy intentó descolgar a Van Aert, pero no fue capaz, y en meta el ciclista belga que tantos altibajos ha tenido en su carrera estos últimos años ha impuesto su punta de velocidad. 

A eso de las once de la mañana comenzaba la carrera, con 258,3 kilómetros por delante, de los que 54,8 son sobre adoquines en 30 sectores. Casi nada más tomar la salida se escaparon Martijn Rasenberg (Rose Rockets), Matevz Govekar (Bahrain) y Riley Sheenan (NSN), pero la fuga no prosperó. Hubo muchos más intentos de escapada, con un muy activo Modern Adventure, el equipo dirigido por George Hincapie, que es el ciclista con el récord de participaciones en la carrera, con 17. Pero ninguna fuga abrió camino. 

A la París-Roubaix se la conoce como el infierno del norte por algo. Hoy todos han sufrido, todos sin excepción. Pogacar sufrió un pinchazo a 120 kilómetros de meta, pero no perdió la calma y se volvió a reintegrar en el grupo delantero a falta de 98 kilómetros para el final. En el bosque de Arenberg aceleró mucho Van Aert, justo antes de que Mathieu Van der Poel tuvieran un problema mecánico que le obligó a cambiar la bici con Jasper Philipsen.  No pudo seguir con ella y tuvo que detenerse de nuevo para coger otra bici. Para entonces, Van der Poel había perdido  más de un minuto y medio, pero después sufrió un pinchazo y tuvo que volver a parar, así que la diferencia se fue pronto hasta los dos minutos. Pese a todo, el neerlandés no se rindió en ningún momento. No logró acabar en el podio, ya que la tercera plaza fue para Stuyven. Van der Poel terminó cuarto. 

En el grupo delantero quedaron sólo Pogacar, Mads Pedersen (Lidl-Trek), Van Aert y Christophe Laporte (Visma-Lease a Bike), Stefan Bisseger (Decathlon), Jasper Stuyven (Soudal-Quick Step) y Laurence Pithie (Red Bull-Bora). En su persecución quedaron Filippo Ganna (Ineos) y Jordi Meeus (Red Bull-Bora), quienes lograron contactar a 84 kilómetros del final. Justo después de llegar, Ganna sufrió un pinchazo y se quedó descolgado. 

Mientras, por detrás, Van der Poel lograba recortar tiempo en el empeño ambicioso y que parecía casi imposible de lograr una remontada. Su carrera hoy ha sido portentosa, siempre a la contra, sin rendirse jamás. El grupo delantero iba perdiendo miembros. Se quedaron cortados Meeus y Pithie. A 72 de meta Pogacar tuvo que cambiar de bici, lo que le hizo empezar el sector 15 con diez segundos de retraso. Solventó el contratiempo sin problema. 

En ese tramo perdió contacto con la cabeza Van Aert, quien colaboró en la persecución con los dos ciclistas del Red Bull-Bora que venían cortados, Pithie y Meeus. Los tres enlazaron con el grupo cabecero a 60 kilómetros de meta, justo cuando la ventaja con Van der Poel bajaba por primera vez del minuto. El neerlandés puso entonces una marcha más. Al comienzo del sector 12, con Van der Poel a apenas 20 segundos de la cabeza, atacó Van Aert y tras él se fue Pogacar. Los dos abrieron camino y se entendieron bien. 

El dúo delantero entró en el Carrefour de l'Arbre con apenas 20 segundos de ventaja sobre el grupo de Van der Poel. Pogacar aceleró y amplió algo la ventaja, siempre con Van Aert a su rueda. El ciclista esloveno intentó dejar atrás al belga, pero no fue capaz. Sabía bien Pogacar que, en condiciones normales, Van Aert es más rápido que él y, en efecto, el ciclista del Visma-Lease a Bike terminó imponiéndose en meta

Por cierto, Iván García Cortina (Movistar) ha sido el primer español, al terminar en el vigesimocuarto puesto. 

Hoy a Pogacar le han preguntado en meta si piensa volver el año que viene. No ha respondido, pero hay pocas dudas de que lo intentará de nuevo. La de hoy ha sido su segunda participación en la París-Roubaix, ambas terminadas en el segundo puesto. Esta vez ha caído con honores ante Wout Van Aert, un ciclista demasiadas veces menospreciado y minusvalorado que hoy ha sumado un triunfo soberbio en una París-Roubaix para el recuerdo.  

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