Este viernes, 8 de mayo, echará a rodar en Bulgaria la 109 edición del Giro de Italia. Lo hará con Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) como máximo favorito a la victoria final. Ya lo era desde que se supo que el danés debutaría en la corsa rosa este año, pero todavía lo es un poco más si cabe después de conocerse varias bajas sensibles de última hora, como las de João Almeida (UAE) o Richard Carapaz (EF). Tampoco correrá el Giro Mikel Landa (Soudal-Quick Step).
En ausencia de Almeida, será Jay Vine quien lidere al UAE, con Adam Yates al lado. La gran esperanza italiana será Giulio Pellizzari, quien llega en un gran estado de forma y que liderará un potente Red Bull-Bora, en el que tendrá como lugarteniente de lujo a Jai Hindley. También aspiran a hacer una buena general, entre otros, Felix Gall (Decathlon), Giulio Ciccone y Derek Gee (Lidl-Trek), Ben O’Connor (Jayco-AlUla), Enric Mas (Movistar) y Lorenzo Fortunato (XDS-Astana). Un equipo que llega con un plantel poderoso es el Ineos, que pasa a llamarse, por cierto, Netcompany Ineos. Contará con Egan Bernal, Thymen Arensman y Filippo Ganna como puntales.
Aunque el recorrido de la prueba está repleto de etapas de montaña, el Giro ha logrado atraer a muchos de los mejores velocistas del mundo. Entre otros, buscarán triunfar en las volatas Paul Magnier (Soudal-Quick Step), Dylan Groenewegen (Unibet Rose Rockets), Jonathan Milan (Lidl-Trek) y Kaden Groves (Alpecin-Premier Tech).
El Giro presenta un recorrido de 3.468 kilómetros, con 48.700 kilómetros de desnivel acumulado y mucha dureza. Como es costumbre, las más exigentes jornadas de montaña se concentran en la parte final, aunque las etapas duras llegarán pronto. Por segundo año consecutivo, las etapas en línea contarán con el kilómetro Red Bull, bonificado con seis, cuatro y dos segundos. Habrá una única contrarreloj y, al tomar la salida desde Bulgaria, el Giro tendrá de nuevo tres jornadas de descanso, porque el lunes 11 de mayo será un día de traslado hacia Italia.
Este es el recorrido etapa a etapa del Giro, cuyas etapas retransmitirá íntegras Eurosport.
La primera etapa se presenta como ideal para que los velocistas disputen el primer triunfo parcial y también la primera maglia rosa de líder.
Los hombres rápidos lo tendrán más difícil en la segunda etapa, que presenta tres puestos y un final cuesta arriba. Además, el kilómetro Red Bull está situado justo al comienzo de una cita de tercera situada a once kilómetros del final.
La tercera etapa, última por tierras búlgaras, terminará en Sofía, la capital, y los ciclistas subirán a mitad de recorrido un puerto de segunda categoría, con 9,2 kilómetros al 5,4% de desnivel medio y rampas de hasta el 11%.
Tras una primera jornada de descanso, que será más bien de traslado desde Bulgaria, el Giro entrará en el Italia en la cuarta etapa, que incluye un puerto de segunda categoría, aunque demasiado lejos de meta como para que haya ataques entre los favoritos.
Terreno escarpado también en la quinta etapa, que incluye la ascensión a un puerto de segunda y que cuenta con 4.100 metros de desnivel acumulado.
La sexta etapa tiene un recorrido mucho más llano y volverá a ser una oportunidad para los velocistas.
La séptima etapa será el primer gran duelo entre los hombres fuertes de la carrera. Final en el Blockhaus, con 13,6 kilómetros de ascensión al 8,4% de desnivel medio y rampas de hasta el 14%.
Tras el día de descanso, más madera, más montaña. La novena etapa concluirá en Corno Alle Scale, de primera categoría, con 10,8, kilómetros de subida al 6,1% y rampas de hasta el 15%. Nuevo día para los favoritos.
La décima etapa será también relevante en la lucha por la general. Será la única contrarreloj de todo el recorrido, pero al menos, para la moda de los últimos años, es casi una crono larga, con 42 kilómetros. Puede hacer diferencias.
Al día siguiente, jornada rompepiernas con dos puertos de tercera, uno de segunda y ascensiones no catalogadas. Día para las fugas.
La duodécima etapa también incluirá varias ascensiones, pero alejadas de la meta, por lo que podría ser otro día para los velocistas.
Una subida de cuarta categoría y otra de tercera situadas esta vez muy cerca de meta animará el desenlace de la decimotercera etapa.
Etapa cinco estrellas, con 4.350 metros de desnivel acumulado. Una de esas jornadas para ver desde la salida, con un durísimo encadenado de puertos. Nada más salir, los ciclistas subirán Saint-Barthélémy, de 15,8 kilómetros al 6,5% y rampas de hasta el 13%. Después, tres puertos más hasta la subida final a Pila, con 16,5 kilómetros de ascensión al 7,1% y rampas de hasta el 11%.
Milán acogerá el final de la etapa 15, la última antes del tercer día de descanso. Día para ver una nueva volata.
Cinco puertos esperan a los ciclistas en la decimosexta etapa, con final en Cari, catalogado de primera categoría. Serán 11,7 kilómetros de subida con un desnivel medio del 7,9% y desniveles de hasta el 13%.
La etapa 17 tiene también un perfil montañoso, como todo lo que queda ya hasta el final. Serán 3.300 metros de desnivel acumulado en una jornada que parece propicia para las fugas.
Al día siguiente, etapa más o menos tranquila a la espera de la traca final.
La decimonovena etapa será la etapa reina del Giro. Él recorrido no puede resultar más atractivo, con 5.000 metros de desnivel. Los ciclistas subirán el Passo Duran (12,1 kilómetros al 8,2%), Coi (5,8 kilómetros al 9,7%), Forcella Staulanza (6,3 kilómetros al 6,6%), el Passo Giau (9,9 kilómetros al 9,3%), el Passo Falzarego (10,1 kilómetros al 5,6%) y Alleghe (Piani di Pezzè), donde está situada la meta, con cinco kilómetros de ascensión al 9,6% y rampas de hasta el 15%.
Por si a estas alturas de la carrera queda algo por decidir, la penúltima etapa tendrá también un perfil montañoso, con 3.750 metros de desnivel. La etapa incluye una doble ascensión a Piancavallo, puerto de primera categoría con 14,5 kilómetros de subida a un desnivel medio del 7,8% y rampas de hasta el 14%.
La bellísima Roma acogerá el domingo 31 de mayo la etapa final del Giro, que será como siempre un homenaje al vencedor y a todos los supervivientes, después de tres semanas de máximo esfuerzo. Recorrido llano para propiciar la última volata de la 109 edición del Giro.






















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