A sus 23 años, Alec Segaert (Bahrein) ha logrado la victoria más importante de su aún incipiente carrera como ciclista profesional, tras sorprender en la duodécima etapa del Giro de Italia, que parecía destinada a un sprint. El joven corredor belga ha vencido después de sendos ataques de Igor Arrieta (23 años) y Markel Beloki (20 años). Juventud al poder en una jornada muy atractiva en la corsa rosa en la que se han roto todos los guiones no escritos de este tipo de etapas en las que todo el mundo espera una volata final.
El día empezó con mucha batalla para formar la escapada, que compusieron Tobias Bayer, Jonas Geens(Alpecin-Premier Tech), Manuele Tarozzi(Bardiani CSF 7 Saber), Oliver Naesen, Rasmus Søjberg Pedersen (Decathlon CMA CGM), Jardi Christiaan van der Lee(EF Education-EasyPost), Johan Jacobs(Groupama-FDJ), Matteo Sobrero, Tim Torn Teutenberg(Lidl-Trek), Jonas Rutsch (Lotto Intermarché), Juanpe López (Movistar Team), Embret Svestad-Bårdseng (Netcompany INEOS), Jasper Stuyven, Fabio Van den Bossche (Soudal Quick-Step), Mattia Bais (Team Polti-VisitMalta), Hartthijs De Vries, Lukáš Kubis (Unibet Rose Rockets) y Fredrik Dversnes (Uno-X Mobility).
Era un grupo numeroso y con representación de muchos equipos, por lo que en un principio los fugados pudieron incluso soñar con disputarse entre ellos el triunfo de etapa. Pero el equipo Movistar tenía otros planes y quería descartar a los velocistas puros con la intención de que su hombre rápido, Orluis Aular, que supera mucho mejor las cotas, tuviera más opciones de victoria. Atizar al equipo telefónico es casi un deporte nacional en España, pero no se le puede negar que está persiguiendo un triunfo de etapa siempre que tiene ocasión en este Giro. Ayer, segundo con Enric Mas tras entrar en la fuga. Y hoy, protagonistas decisivos para cambiar el decorado de la etapa.
El Movistar impuso un ritmo fuerte al frente del pelotón y en la subida a Colle Giovo se quedaron cortados Paul Magnier (Soudal Quick Step), Jonathan Milan (Lidl-Trek) y Dylan Groenewegen (Unibet Rose Rockets). El inmenso trabajo del equipo telefónico también hizo que la fuga fuera alcanzada muy lejos de meta,
En la ascensión a Bric Berton volvieron a sufrir muchos de los velocistas. Se descolgó de nuevo Magnier. Aunque aguantó algo más, también perdió contacto con el rojo principal Milan. Tras el trabajo del Movistar, fueron el NSN y el EF los equipos que se encargaron de tirar con fuerza del pelotón para los hombres rápidos que se quedaron atrás no pudieran contactar.
A ocho kilómetros del final también asomó en la cabeza el Visma-Lease a Bike. Poco después atacó, valiente, Giulio Ciccone (Lidl-Trek), que aprovechó un repecho para saltar. Tras él fue Igor Arrieta (UAE). Después atacó desde el grupo Markel Beloki (EF), un movimiento que permitió al pelotón cerrar el hueco con Ciccone y Arrieta. Aunque esos movimientos no llegaron a buen puerto, vieron bien una oportunidad, porque había menos equipos de hombres rápidos y venían ya todos muy fatigados tras un día de locos.
A tres kilómetros del final saltó con mucha potencia Segaert. Fue uno de esos ataques en los que, sin saber bien por qué, al instante en el que se producen, se sabe que le dará la victoria al corredor que ha saltado. Así lo transmitió el ciclista belga, así lo logró. Hubo algún movimiento en persecución, pero llegó demasiado tarde. Con el pelotón echándose encima, Segaert alzó los brazos en señal de victoria. Día de fiesta en el equipo Bahrein, que además conserva la maglia rosa de líder sobre los hombros de Afonso Eulálio un día más.
Por cierto, hoy el director deportivo del Visma-Lease a Bike, Jesper Mørkøv, ha contado que algunos de sus corredores ha tenido tos y que entre ellos está Jonas Vingegaard, aunque parece que ya se encuentran mejor. Esto explicaría el rendimiento modesto del danés en la crono del martes.
Desde hoy hasta el domingo, el Giro de Italia masculino comparte protagonismo con la Vuelta a Burgos femenina. En la primera etapa de la ronda burgalesa se esperaba también un sprint y aquí no ha habido sorpresa. Lorena Wiebes (SD Worx), la mejor velocista del mundo, se ha impuesto con insultante claridad en la volata, en la que ha sacado más de dos bicicletas a sus rivales. De otro planeta. La de hoy es ya su séptima victoria de la temporada.
Mañana la ciclista neerlandesa partirá como líder y también tendrá una nueva oportunidad, en otra etapa que podría resolverse al sprint. Eso sí, el final pica hacia arriba.



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