La última vez que una etapa del Tour de Francia terminó en Le Lioran, Jonas Vingegaard se impuso ante Tadej Pogacar. Fue hace dos años y entonces el ciclista esloveno terminó ganando la carrera, pero aun así la llegada hoy a esta cota del Macizo Central tenía aroma de venganza. Vingegaard dijo en la entrevista previa a la salida de la etapa que no pensaba en vengarse, pero que sí quería ganar la etapa. Como siempre, básicamente. Dicho y hecho. El esloveno ha ganado la etapa con claridad y es, si cabe, todavía más líder. Suma y sigue.
La fiesta no es completa del todo para el UAE porque hoy Isaac del Toro ha tenido un mal día. Nada dramático, desde luego, pero no ha podido estar con el grupo de los aspirantes a los otros dos puestos del podio, dado que el primero está más que sentenciado. Se ha dejado cerca de un minuto con el resto de candidatos a lo máximo a lo que pueden aspirar, es decir, la segunda plaza. En esta batalla por el podio se ha vuelto a ver lo mismo que ya se atisbó en la anterior etapa de montaña, también ganada por Pogacar. Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) ha tenido que asumir el solitario toda la responsabilidad de la persecución del mejor ciclista del mundo, lo que al final, en meta, ha provocado que el ciclista danés se deje algunos segundos.
El dilema para el ciclista danés está cada vez más claro: intentar ir a por el maillot amarillo, aunque sea una quimera ante Pogacar, porque Vingegaard es un doble ganador del Tour y sólo le puede valer ir a por la victoria, no puede rendirse, o empezar a calcular su distancia con los otros hombres de la general, por el riesgo de perder la segunda plaza del podio si sigue dándolo todo para intentar que Pogacar no se vaya todavía más. El Tour, salvo caída, enfermedad o infortunio, está más que sentenciado, eso no es una sorpresa para nadie. ¿Cambiará Vingegaard la forma de correr? Veremos. También es cierto que, en un mano a mano, no parece que ninguno de los otros hombres de la general pueda derrotar a Vingegaard, sólo si él se agota en la pelea con Pogacar, aunque sea en la distancia. De momento, ha declarado en meta que sus piernas están cada vez mejor y que piensa que podrá tener mejores resultados en puertos más largos que se adapten más a sus condiciones.
De momento, tras la etapa de hoy, Pogacar saca ya 3:36 a Vingegaard, quien a su vez aventaja en 30 segundos a Remco Evenepoel (Red Bull-Bora), en 46 segundos a Juan Ayuso (Lidl-Trek), en 59 segundos a Paul Seixas (Decathlon CMA CGM), en 1:08 a Florian Lipowitz (Red Bull-Bora), en 1:32 a Del Toro y en 2:09 a Mattias Skjelmose (Lidl-Trek). La lucha por el podio sí está ajustada, con Ayuso, que pasa a liderar la clasificación de los jóvenes, muy sólido, y con Evenepoel crecido tras pasar hoy una pequeña crisis.
Desde hace unos años, en la retransmisión del Tour se emiten algunos de los mensajes de radio de los equipos. Hoy nada más empezar la etapa ha habido uno especialmente revelador del Lotto-Intermarché. En él, el director del equipo se refería a las declaraciones de Pogacar en la salida, en las que decía que iba a ir a por la victoria. “De todos modos, seguimos con la estrategia, es un buen día para rodar en fuga”, decía el mensaje. Traducción: Pogacar quiere ganar la etapa, así que la va a ganar y no habrá opción alguna para los fugados, pero aun asi, sin ninguna esperanza, vamos a meter a alguien en la fuga.
Contó Pogacar que no pensaba en la venganza, pero los nervios que el esloveno ha mostrado cuando se acercaba a la meta, porque no le funcionaba bien la radio, así que no conocía las diferencias, y quizá también porque no se ha visto tan estratosférico como otras veces. Lo que pasa es que con Pogacar del nivel de excelencia es ya tan descomunal que cuando tiene un rendimiento sobresaliente nos sorprende que no haya sido de matrícula de honor. Le basta y le sobra con esto. Hoy Pogacar ha ganado cuando y como ha querido. Ha ido un poquito menos sobrado que de costumbre, pero sólo un poquito. Sigue siendo el rey.
Con la certeza de que Pogacar ganaría, como finalmente ha sido, la etapa comenzó con el Lidl-Trek de Mads Pedersen encargándose de poner un ritmo fuerte en el pelotón en los primeros kilómetros de la etapa para asegurarse los puntos en el sprint intermedio para afianzar el liderato del ciclista danés en la clasificación del maillot verde. Venció Pedersen por la mínima por delante de Max Kanter (XDS Astana), por lo que se afianza al frente de la clasificación por puntos.
Después se formó una escapada muy numerosa y con mucha fuerza, compuesta por 31 ciclistas: Jefferson Cepeda, Raúl García Pierna y Javier Romo, del Movistar; Sergio Higuita, Harold Tejada y Simone Velasco, del XDS-Astana; Clément Braz Afonso, Romain Grégoire, y Guillaume Martin-Guyonnet, del Groupama-FDJ; Alex Baudin y Ben Healy, del EF Education-EasyPost; Thymen Arensman y Kevin Vauquelin, del Netcompany Ineos; Valentin Paret-Peintre y Louis Vervaeke, del Soudal-Quick Step; Ramses Debruyne y Mathieu Van der Poel, del Alpecin-Premier Tech; Ben O’Connor y Lucas Plapp, del Jayco-AlUla; Ion Izagirre y Ben Thomas, del Cofidis; Xabier Mikel Azparren y Fred Wright, del Pinarello-Q36.5; Marco Hallet y Marc Hirschi, del Tudor; Jordan Jegat y Thibault Guernalec, del Total Energies; Joel Nicolau, del Caja Rural-Seguros RGA, Jonas Abrahamsen, del Uno-X Mobility; Marco Frigo, del NSN, y Georg Zimmermann, del Loto-Intermarché).
Se marcharon hacia adelante, demasiado pronto y demasiado poco acompañados, Tejada y Romo. En su persecución saltaron Higuita, Healy y Paret-Peintre. En todo caso, el UAE no dejó que la ventaja de la fuga alcanzara los dos minutos. A algo más de 70 kilómetros de meta, Romo se quedó solo en cabeza. Ha firmado una etapa impecable. A 37 kilómetros de meta, ya en la ascensión al Puy Mary, aceleró Richard Carapaz (EF), siempre valiente. Se fue hacia adelante en solitario, con el UAE en bloque al frente del grupo principal. No pudo hacer nada contra Pogacar, pero el ecuatoriano ha vuelto a demostrar que es de esos ciclistas que siempre lo intentan.
En el día de la Fiesta Nacional francesa, 14 de julio, el Decathlon CMA CGM de Paul Seixas se puso a tirar poco antes de coronar Puy Mary, un movimiento valiente ante el poderío descomunal del UAE. El equipo emiratí recuperó la cabeza del grupo del líder al comienzo de la ascensión al Col de Pertus, pero el conjunto francés redobló la apuesta y volvió a poner a Nicolas Prodhomme al frente. De todos modos, el UAE volvió a sofocar la revuelta y se situó de nuevo al frente. Con todo, ha sido la primera vez en una etapa en línea de este Tour en la que un equipo planta cara de verdad al UAE, incluso discutiéndole la posición al frente del grupo. A 15 de meta atacó Pogacar y se lanzó desencadenado a por Carapaz, primero, y a por la victoria, después.
Una vez más, nadie pudo ni siquiera hacer el intento de seguir a Pogacar. del Toro se quedó cortado tras la aceleración de su jefe de filas y cedió terreno respecto al grupo perseguidor con Vingegaard, Seixas, Ayuso, Skjelmose, Evenepoel y Lipowitz.
Pogacar empezó a subir el Font de Cère, de tercera categoría, con apenas 20 segundos de ventaja, una ventaja que duplicó en los apenas tres kilómetros de subida. Al comienzo de esa cota se quedó cortado Evenepoel, lo que permitía a Ayuso asaltar el podio de forma virtual. El belga no se dejó ir y se mantuvo muy cerca del grupo perseguidor, del que sólo giraba Vingegaard. Evenepoel terminó reintegrándose a algo menos de un kilómetro del final e incluso le dio tiempo a esprintar y a sacar un puñado de segundos a los otros rivales. Vingegaard, muy cansado después de que nadie le diera relevos, cedió 10 segundos con el belga. Por detrás, Del Toro fue de menos a más y aceleró para recortar las diferencias con sus rivales para el podio.


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