Estrenada en 1983, año en el que Laurent Fignon ganó el Tour Francia, El equipo A contó durante cinco temporadas las peripecias de un grupo de cuatro soldados desertores de la Guerra de Vietnam que trabajan por su cuenta en todo tipo de encargos. Siempre terminaban cumpliendo sus misiones, aunque lo pasaban mal. Su líder, Hannibal, tenía una frase mítica que pronunciar con frecuencia cuando se salían con la suya: “me encanta que los planes salgan bien”. Podría haber dicho esa misma frase Tadej Pogacar hoy tras cruzar la meta de la sexta etapa del Tour, que ha ganado tras atacar en solitario a más de 42 kilómetros del final, en plena ascensión al mítico Tourmalet, donde marcó el récord de la subida más rápida de la historia.
El plan, una vez más, le ha salido a la perfección a Pogacar. El esloveno ha sentenciado en Tour de Francia en la sexta etapa. El mejor ciclista del mundo ha sacado en meta más de dos minutos y medio a Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike), quien sin embargo apenas aventajó en 19 segundos al resto de hombres fuertes de la general. Pogacar fue a más en todo momento, mientras que Vingegaard pagó el esfuerzo de intentar que el esloveno no se le escapara demasiado. Empeño vano.
Vingegaard tiene más cerca a los otros candidatos a la general de lo que él está de Pogacar. En ningún momento ha podido el ciclista danés ni siquiera aspirar a perseguir al ciclista esloveno, Otra cosa es que Vingegaard vaya a correr para retener la segunda plaza, que en realidad a él tampoco le supone ya nada, o si corre a la ofensiva, intentando inventarse algo para poner en aprietos a Pogacar, aunque eso le suponga poner en riesgo la segunda posición del podio. Lo mejor para la carrera, claro, sería esto último. Y es lo que podemos esperar de él, un ciclista ambicioso al que sumar otra segunda plaza del Tour le da un poco igual y que seguro que buscará intentarlo.
Por supuesto, Pogacar recupera el maillot amarillo de líder, que apenas ha podido vestir dos días Torstein Traeen (Uno-X). Ahora aventaja en la general en 2:42 a Vingegaard, en 3:27 a su coequipier Isaac Del Toro, en 3:30 a Remco Evenepoel (Red Bull-Bora), en 3:34 a Juan Ayuso (Lidl-Trek), en 3:55 a Paul Seixas (Decathlon CMA CGM), en 4:00 a Florian Lipowitz (Red Bull-Bora) y en 4:21 a Lenny Martínez (Bahrein).
No va más. Salvo sorpresa mayúscula, en condiciones normales, Pogacar es hoy por hoy intocable. No puede con él Vingegaard, que viene de arrasar en el Giro, donde se llevó cinco etapas y la general. Aún más lejos del esloveno están todos los demás, que a su vez están alejados de Vingegaard, aunque no tanto como él del esloveno, que es de otro planeta. A todos los aficionados al ciclismo nos gustaría que hubiera alguien que pudiera plantarle cara, en aras del espectáculo, pero la realidad es tozuda: nadie puede con Pogacar. Es el caníbal del siglo XXI. Juega a otra liga. Está Pogacar solo en su nivel. Vingegaard en el siguiente escalón. Y luego ya, en la liga de los humanos, el resto.
Vingegaard es un ciclista excepcional, nadie en el mundo puede con él en grandes vueltas. Nadie salvo Pogacar. No hay más. Salvo enfermedades o caídas, no hay batalla alguna por el primer puesto. El segundo tendrá que defenderlo Vingegaard, que está mucho más cerca de perderlo que de alcanzar al intocable Pogacar. Y atención a Isaac Del Toro, compañero de equipo de Pogacar en el todopoderoso UAE, que se postula ya como favorito a lo máximo a lo que puede aspirar cualquiera que no se llame Tadej en este Tour.
El día empezó con una escapada de Mads Pedersen (Lidl-Trek), Victor Campenaerts (Visma-Lease a Bike) y Huub Artz (Lotto-Intermarché). Com toda la montaña que había por delante, estaba claro que no era una fuga con posibilidades reales de abrir camino. A Pedersen la fuga le sirvió para cumplir con su único objetivo, que era sumar más puntos para la clasificación del maillot verde en el sprint intermedio. Tras lograrlo, y después de ser neutralizados, abrió camino Ben O’Connor (Jayco-AlUla), pero nadie se unió a su aventura y el australiano fue neutralizado en el Col d’Aspin. Ya en esa ascensión, el UAE de Pogacar iba marcando el ritmo al frente del grupo del líder, que perdía cada vez más y más efectivos.
A falta de dos kilómetros para coronar se movió Valentin Paret-Peintre (Soudal-Quick Step) y a él se unió Lenny Martinez (Bahrein), que se impuso en la cima del puerto pirenaico y que ha hecho una etapa sensacional. Fueron cazados y el UAE impuso su ley. El equipo emiratí marcó también el ritmo del grupo principal desde el comienzo de la ascensión al Tourmalet. El líder Traeen se quedó descolgado muy rápido y el intenso ritmo del UAE dejo a Jonas Vingegaard sólo con dos compañeros, Sepp Kuss y Davide Piganzoli.
A seis kilómetros de la cima del Tourmalet sólo quedaban catorce ciclistas en el grupo delantero, cuatro de ellos, del UAE. Un poco después, Brandon McNulty se abrió tras hacer su trabajo y entró al frente del grupo Adam Yates, con Pogacar y Del Toro a rueda. A algo menos de cinco kilómetros de la cima aceleró Del Toro, con Pogacar a su lado. Nadie pudo aguantar el ritmo de la dupla del UAE. Por un momento parecía que los dos iban a abrir camino, pero con enorme facilidad, casi sin atacar realmente, el esloveno puso una marcha más y se fue solo hacia adelante en solitario a más de 42 kilómetros de la meta. Una salvajada, otra más, del mejor ciclista del mundo.
Pogacar coronó el Tourmalet en cabeza con medio minuto de ventaja sobre Vingegaard y con cerca de un minuto y media sobre Seixas, Lipowitz y Del Toro. Ya a 1:46 entro el grupo formado por Evenepoel, Ayuso, Skjelmose y Kuss. En el descenso, Pogacar elevó su ventaja respecto a Vingegaard por encima del minuto, mientras que en los grupos perseguidores hubo reagrupamiento.
A 15 kilómetros de meta, ya en la última subida, en el grupo de los candidatos al tercer puesto en la general, donde sin duda Del Toro es el máximo favorito, Evenepoel aceleró sin darle continuidad después. Es decir, la peor estrategia posible, con acelerones y parones, en lugar de ir dándose relevos, cuando estaban a poco más de medio minuto tan solo de Vingegaard. Alguien lo llamó al orden, o el ciclista belga recapacitó, y todos colaboraron bien, lo que permitió reducir a un puñado de segundos la distancia con Vingegaard. En el sprint por la tercera plaza de la etapa y la bonificación que conlleva se impuso Del Toro por delante de Evenepoel, con lo que dejó claro que el mexicano, que apenas ha tenido que trabajar hoy para Pogacar, es un más que firme candidato al podio final en París en su primera participación en el Tour.
Más allá del dominio estratosférico de Pogacar y de la superioridad descomunal del UAE, la etapa nos deja otras conclusiones. Seixas está entre los mejores, exactamente como se esperaba de él. No había motivo alguno para esperar lo contrario, por más que su juventud asuste. Está por ver cómo resiste el esfuerzo de una carrera de tres semanas, inédito para él, pero hoy ha estado con los mejores. El Red Bull-Bora, con Evenepoel y Lipowitz, y el Lidl-Trek, con Ayuso y Skjelmose, cuentan con dos bazas para la general, una ventaja de la que deberían intentar sacar partido en la lucha por el podio. Y quizá quien ha estado por encima de lo que se esperaba de él ha sido Lenny Martínez, líder claro ya de su equipo tras el mal día de Antonio Tiberi, y ya octavo en la general.
Otro nombre propio del día ha sido el de Cian Uijtdebroeks (Movistar), que se ha visto obligado a abandonar, tras arrastrar problemas de salud desde el primer día. El equipo telefónico se queda sin jefe de filas y deberá ir a buscar etapas, como ya han hecho Raúl García Pierna y Pablo Castrillo, de hecho.
Mañana, final propicio para el sprint en Burdeos.


Comentarios