Suena a frase hecha, pero es la verdad: en el ciclismo no hay días de transición ni jornadas tranquilas. En cualquier momento puede ocurrir algo que trunque por completo los planes de un corredor y dé la vuelta a una carrera que parecía sentenciada. Hoy, en un día en apariencia intrascendente, Tadej Pogacar ha sufrido una caída y se ha visto obligado a abandonar la carrera que ya dominaba a su antojo, después de haber ganado tres etapas. Hasta él, invencible, dominador absoluto de cada carrera, puede sufrir una caída. Hasta él, que hasta ahora nunca había tenido que abandonar una gran vuelta, es, al final, humano.
En el ciclismo, como en la vida, la suerte también juega su papel. Y hoy la maldita mala suerte se ha cebado con el mejor ciclista del mundo. Sólo algo así podía impedir que el esloveno ganara la Vuelta y lograra completar la Triple Corona. Faltaban 32 kilómetros para la meta cuando todo cambió de repente por culpa de una piedra en la carretera. Para entonces, el único escapado del día, Sinuhé Fernández (Burgos-Burpellet-BH) ya había sido alcanzado por el pelotón y Wout Van Aert (Visma-Lease a Bike) acababa de cruzar el primero el sprint intermedio, lo que le permitía ampliar su ventaja al frente de la clasificación por puntos. Justo después del sprint llegó la caída.
Estaba a punto de comenzar la subida al puerto de Barx y los equipos iban tomando posiciones. Pogacar se fue al suelo y pronto se vio que el golpe fue muy duro. El pelotón aflojó inmediatamente el ritmo. El planeta ciclista entró en shock. Matxin, director deportivo del UAE, se bajó del coche para acompañar al ciclista. Llegaron los médicos. Pogacar no se levantaba, lo cual era ya una muy mala señal, porque el impulso habitual en todos los ciclistas es intentar reemprender la marcha.
Pasados unos segundos que se hicieron eternos, el mejor ciclista del mundo intentó ponerse en pie y volver a subirse a la bicicleta, pero le resultó imposible. Estaba muy dolorido y se lo veía incluso muy pálido, medio mareado. También ensangrentado. Ahí entendió que se había terminado su historia en esta Vuelta. Fue vendado y tuvo que subirse a la ambulancia para ser trasladado al hospital. Sus compañeros de equipo, que se habían parado para acompañar a su líder, reemprendieron la marcha cariacontecidos y en el pelotón también se percibía el enorme impacto causado por el abandono del líder de la carrera y del ciclismo mundial.
Ahora está por ver si la caída impide a Pogacar acudir al Mundial, en el que era el máximo favorito para vencer y sumar su tercer arcoíris consecutivo. Antes o después, Pogacar volverá. Ahora toca desearle una completa y pronta recuperación. Quedará pendiente la Triple Corona. Volverá y el ciclismo, ese deporte que engrandece cada vez que se sube a una bicicleta, lo estará esperando.
Tras el abandono de Pogacar, Enric Mas (Movistar) pasa a liderar la carrera con 1:11 de ventaja sobre Felix Gall (Decathlon CMA CGM), 1:33 sobre Primoz Roglic (Red Bull-Bora), 2:15 sobre Sepp Kuss (Visma-Lease a Bike), 2:16 sobre Oscar Onley (Netcompany Ineos), 2:22 sobre Richard Carapaz (EF) y 3:27 sobre Mattias Skjelmose (Lidl-Trek). Queda mucha, mucha Vuelta por delante y ahora, en ausencia de Pogacar por culpa de esta maldita caída, la lucha por el maillot rojo queda muy abierta.
Enric Mas, por cierto, ha tenido un bonito detalle con Pogacar en el podio. Subió a recoger el maillot rojo de líder, que le corresponde, y no querido ponérselo, mientras saludaba serio al público.
Hasta que ocurrió esa maldita caída, el gran nombre del día era el de Sinuhé Fernández (Burgos-Burpellet-BH), que había sido el único ciclista que decidió atacar prácticamente desde la salida. Tan admirable es la cabalgada en solitario que ha protagonizado el ciclista del Burgos-Burpellet-BH como incomprensible es que ningún otro equipo haya enviado a alguien por delante para dejarse ver y tener protagonismo en la carrera.
En todo caso, mejor quedarse con lo bueno siempre, así que en vez de criticar a quienes hoy no han intentado asomar por cabeza, mejor ensalzar como merece lo que hoy ya hecho Sinuhé Fernández. El ciclista asturiano de 26 años disputa su segunda Vuelta, ya que debutó en la carrera el año pasado, aunque tuvo que abandonar. Procedente de la cantera del equipo Lizarte, es ciclista profesional desde el 2024, siempre con el equipo burgalés, y esta temporada ha tenido buenos resultados en la Vuelta a Asturias y en O Gran Camiño. Hoy merece ocupar un lugar destacado en esta crónica. Naturalmente, ha sido elegido el ciclista más combativo de la etapa.
El Visma-Lease a Bike de Matthew Brennan y el Alpecin-Premier Tech de Kaden Groves se encargaron de echar abajo la escapada en solitario del bravo ciclista asturiano del Burgos-Burpellet-BH, que llegó a tener una ventaja superior a los seis minutos. Fernández, el héroe del día, fue neutralizado a 38 kilómetros de meta. Tras la caída y el abandono de Pogacar, que dejó en shock a todos, el pelotón tardó en reaccionar. A 25 kilómetros de meta lo probó Xabier Mikel Azparren (Pinarello Q36.5) y logró abrir camino hasta que fue alcanzado a menos de dos kilómetros de meta.
Una caída, otra más, condicionó el sprint final en Xeraco, que fue muy reducido y muy alocado por culpa de esa montonera. La victoria se la llevó Bryan Coquard (Cofidis), que hasta ahora no había logrado ningún triunfo en una gran vuelta a sus 34 años. El francés se impuso por delante de Mads Pedersen (Lidl-Trek) y de Jordi Meeus (Red Bull-Bora). Es inevitable que hoy todo quede en un segundo plano tras el abandono de Pogacar, pero merece Coquard el reconocimiento por su tan ansiada y muy merecida victoria.
Mañana llega una de las etapas más duras de la Vuelta, en la que, ya sin Pogacar, la carrera cambia por completo, desde las opciones para las escapadas hasta el hecho de que ahora hay mucha igualdad en la disputa por la victoria en la general. Es una etapa con seis puertos y final en el Alto de Aitana, de primera categoría.
Hoy también se ha disputado el Gran Premio Plouay femenino, ahora llamado Classic Lorient Agglomération, que ha sido una carrera trepidante con constantes alternativas. Se escaparon Clémence Latimier (Ma Petite Entreprise), Anna Henderson (Lidl-Trek), Cristina Tonetti (Laboral Kutxa-Fundación Euskadi), Sara Martín (Movistar) y Anouska Koster (Uno-X). El EF de la campeona del mundo, Magdeleine Vallieres, se encargó de intentar rebajar la ventaja de las fugadas, después de que Kim Le Court (AG Insurance-Soudal) sufriera una caída y tuviera que abandonar.
A algo más de 30 kilómetros del final, cuando la distancia rondaba los 40 segundos, atacó Martín y a su rueda se pegó Henderson. Al poco, Latimier y Koster llegaron a su altura, al igual que Natalie Quinn (EF), quien había entrado en la fuga de inicio pero se había quedado cortada. A unos 19 kilómetros de meta, cuando las escapadas ya habían sido alcanzadas, Franziska Koch (FDJ United-Suez) atacó con fuerza desde el pelotón. No llegó lejos, pero los ataques continuaron incesantes. A 15 kilómetros saltó Mavi García (UAE). Después fue su compañera Maëva Squiban la que atacó y ella sí abrió camino y alcanzó una ventaja próxima a los 20 segundos, lo que obligó al FDJ United-Suez a tirar con todo del grupo perseguidor, antes del ataque de Célia Gery, la gran baza del equipo francés. Eleonora Gasparrini, compañera de Squiban, saltó tras Gery para intentar secar su corte. También acabaron siendo neutralizadas.
Elisa Balsamo (Lidl-Trek) se llevó la victoria al sprint por delante de Mischa Bredewold (SDX Worx), que fue la primera en lanzar la volata. Por su parte, Paula Ostiz (Movistar) terminó quinta.
Mañana se correrá la edición masculina de esta clásica francesa que siempre resulta entretenida.






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