Kaden Groves ha ganado con autoridad la sexta etapa del Giro, resuelta al sprint en Nápoles. El triunfo incontestable del ciclista del Alpecin-Deceuninck, sin embargo, no será lo más comentado de hoy en la corsa rosa. Todo por culpa de una tremenda montonera a unos 70 kilómetros del final que obligó a neutralizar temporalmente la carrera para que los muchos ciclistas afectados pudieran reincorporarse al pelotón. Como pasa siempre en estos casos, ha habido polémica y debate. Y, también como pasa siempre, no ha habido demasiados matices por parte de algunos.
Vamos por partes. El día transcurría con normalidad. Bajo la lluvia y sobre un asfalto mojado y claramente muy peligroso. El día había comenzado con la fuga más numerosa de lo que va de Giro, formada por Michel Ries (Arkea), Ben Turner (Ineos), Josef Černý (Soudal-Quick Step), Felix Engelhardt (Jayco-AlUla), Manuele Tarozzi (VF Group Bardiani) y Lorenzo Fortunato (XDS Astana). No cuajó y después se escaparon Enzo Paleni (Groupama-FDJ) y Taco Van Der Hoorn (Intermarché-Wanty).
Los dos fugados llevaban 50 segundos de ventaja cuando se produjo la caída en el gran grupo. Muchos ciclistas se fueron al suelo. Entre otros, se vieron envueltos Jai Hindley (Red Bull-Bora), Derek Gee (Israel), Richard Carapaz (EF) y Mads Pedersen (Lidl-Trek). Algunos pudieron reemprender la marcha. No fue el caso de Hindley, que tuvo que abandonar. Tras la caída, varios ciclistas veteranos, con peso en el pelotón, como Primoz Roglic (Red Bull-Bora), Matteo Cattaneo (Soudal-Quick Step) o Rafal Majka (UAE) hablaron incesantemente con el jurado para pedir la neutralización definitiva de la etapa.
Se detuvo la carrera y, tras un debate entre la dirección de carrera y el jurado, se decidió reanudar la etapa a falta de 60 kilómetros del final, aunque con los tiempos neutralizados para la general y sin puntos ni bonificaciones en meta. La etapa se ha disputado. Sin ninguna duda. Es más, los kilómetros han sido trepidantes, con los dos escapados peleando hasta que faltaban poco más de dos kilómetros para el final, y el desenlace de la etapa no pudo ser más emocionante, con ataques que intentaron romper el sprint, uno de ellos de Wout Van Aert (Visma-Lease a Bike), y con una volata en la que Groves ha mandado y en la que Olav Kooij (Visma-Lease a Bike) se ha visto cerrado de forma irregular por Matteo Moschetti (Q36.5). Algunos velocistas prefirieron no tomar riesgos y descolgarse, como Pedersen, que seguirá de líder y lleva ya tres etapas ganadas en la carrera.
Pero, claro, ha surgido el debate sin fin en estos casos. Es un debate complejo en el que conviene escuchar las opiniones contrarias y, a ser posible, los matices. Entran en juego muchos aspectos. La importancia de preservar en lo posible la seguridad de los ciclistas, por descontado. El compromiso de llegar a la ciudad que ha pagado para acoger el final de etapa, en este caso, Nápoles. La autoridad de la organización y el jurado de la carrera, que no es la misma en grandes vueltas que en carreras menores. El poder de presión de los ciclistas y la consiguiente mala imagen que eso puede acarrear. Las críticas legítimas de algunos aficionados. Las críticas de barra de bar de otros, que nunca tienen dudas y que creen que la carrera debe seguir siempre, pase lo que pase. Críticas preventivas, en este caso, antes de que se tomara ninguna decisión, de personas muy dispuestas siempre a rasgarse las vestiduras que sostienen algo así como que los ciclistas de ahora son todos unos blandengues. Ese mantra de que jamás en el pasado se suspendió ninguna carrera por fenómenos climatológicos adversos. Esas frases contundentes, sin duda alguna, sin el menor matiz.
En fin, la polémica de siempre, que durará unas pocas horas. Lo que no tendrá vuelta atrás, lamentablemente, es la retirada de los ciclistas afectados por la caída.
Mañana llegada la montaña al Giro, con el primer final en alto de la carrera, en Tagliacozzo, con 11,9 kilómetros de ascensión al 5,5% de desnivel medio y rampas de hasta el 14%. Será el primer duelo serio entre los favoritos para la general. Tiempo para hablar de ciclismo, que es lo que a todos nos gusta, hasta a los que se apresuran a criticar a los ciclistas y llamarlos señoritos a la primera de cambios.
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