Si al final de la contrarreloj disputada hoy en el Giro hubiera que entregar notas, como si se tratara de un examen, las calificaciones serían algo así. Por supuesto, matrícula de honor para Filippo Ganna (Netcompany-Ineos), que ha ganado la contrarreloj con casi dos minutos sobre el segundo clasificado tras volar a 54,9 kilómetros por hora, la máxima velocidad de la historia de las grandes vueltas en cronos de más de 40 kilómetros. Sobresaliente para su compañero Thymen Arensman, que ha sido el primero de los mortales y ha logrado asaltar el podio en la general tras sacar tiempo a todos los demás candidatos.
Notable para Derek Gee (Lidl-Trek) y Ben O’Connor (Jayco-AlUla), que han sacado tiempo a Vingegaard, el amo y señor de la corsa rosa, y también para Markel Beloki (EF), que casi ha marcado el mismo tiempo que Vingegaard y que es ya décimo en la general. Bien alto, tirando casi a notable, para Afonso Eulálio (Bahrein) que ha logrado salvar la maglia rosa y se mantiene al frente de la general. Ha sabido sufrir el ciclista portugués y ese esfuerzo tendrá recompensa, porque podrá mantener el liderato algunas etapas más, antes de que llegue la alta montaña.
Suficiente para Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike), que no ha firmado su mejor crono, ya que ha cedido tres minutos con Ganna y algo más de un minuto con Arensman, pero ha cumplido, porque ha sacado tiempo a todos los demás hombres fuertes de la carrera. Se confirma lo que se ha venido viendo hasta ahora: el danés no está haciendo el más mínimo alarde, no lo necesita. Está pensando en Roma, claro, pero también en París. No va a gastar ni medio gramo de fuerza más del que necesite para ganar este Giro.
Hoy, salvo con Arensman y O’Connor, ha sacado tiempo a todos los candidatos a la general. Quizá menos del que podría esperarse, pero ha ampliado su distancia y tampoco es que Vingegaard tenga una necesidad imperiosa de ir al máximo para ganar esta carrera. Salvo sorpresa mayúscula, caída o enfermedad de Vingegaard, sigue siendo el único verdadero favorito a ganar esta carrera. Hoy ha cumplido, sin más. Le sobra y le basta.
Por terminar con las notas, diría que se ha llevado un aprobado raspado, sin llegar al suspenso, Felix Gall (Decathlon), que ha sufrido mucho y se ha dejado 4:22 con Ganna y cerca de un minuto y medio con Vingegaard. Tampoco es un drama para él, porque el austriaco, que hasta ahora ha sido quien mejor ha resistido en la montaña ante el danés, no es precisamente un especialista contrarreloj y es lógico que hoy haya sufrido más que el resto de hombres de la general.
Eulálio, que lo ha dado todo, aventaja ahora en 27 segundos a Vingegaard. El ciclista danés sale de la crono sin la presión de vestir la maglia rosa, lo cual liberará a su equipo unos días más de cierta carga de responsabilidad, y con ventaja sobre todos los demás ciclistas que buscan hacer una buena general. Vingegaard saca 1:30 a Arensman, 1:57 a Gall, 2:21 a O’Connor, 2:39 a Jai Hindley (Red Bull-Bora), 3:01 a Michael Storer (Tudor), 3:07 a Gee, 3:09 a Giulio Pellizzari (Red Bull-Bora) y 3:51 a Beloki, que entra en el top 10 de la general y sigue firmando un Giro excepcional a sus 20 años.
En contra la tendencia declinante de la presencia de las contrarrelojes en las grandes vueltas estos últimas años, la contrarreloj llana de 40 kilómetros disputada hoy en el Giro es una bendita anomalía. Es cada día menos común encontrar cronos así, que siempre han servido para incentivar a los ataques de los escaladores en las etapas de montaña venideras, dadas las diferencias que se marcan en ellas. La etapa de hoy ha sido impresionante y ojalá sirva para que los organizadores de las grandes vueltas recapaciten y dejen de reducir más y más los kilómetros contrarreloj en cada nueva edición.
Mañana, muy atractiva etapa con un final lo suficientemente escarpado como para ver batalla, quizá, en una fuga consentida.
El otro gran nombre propio de hoy es el de Paula Blasi (UAE), que ha ganado en solitario la Durango-Durango, la primera carrera que disputa después de su soberbia victoria en la Vuelta,



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